Diario de León
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LUIS ARTIGUE
León

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Como una Robert Capa de la palabra y la letra, como una reportera que se inmiscuye y se implica, Olga Rodríguez (León, 1975), ojos de toro de lidia y un oscuro río en el cabello, pelo de yegua rebelde, ha recorrido el arenario árabe esquivando los silbidos y las balas para cubrir repetidos conflictos armados y estudiar sus recientes revoluciones pragmáticas.

Tiene esta premiada periodista hija de periodistas bien recordados en nuestra ciudad voz de Joan Baez doctorada en suavidades y, también, un discurso afluente de filósofa de las revoluciones y demás movimientos sísmicos humanos. Pero el caso es que acaba de publicar Yo muero hoy (Ed. Debate), documento impagable sobre los revueltas árabes de 2011 repleto de fino análisis, de reflexión sobre las previas luchas clandestinas, el cual está trufado de historias personales que humanizan la barbarie, la epopeya, las cifras y nuestras conciencias. Y ha tenido la deferencia de estrenarlo esta semana en nuestro Corte Inglés.

Nos enorgullece saber que León exporta al mundo gente audaz y valiente, que no se pliega, que no se vende, que no se deja llevar por la marea de la conformidad, la resignación y el miedo. De hecho Olga Rodríguez pertenece a la estirpe periodística de la verdad, un término en desuso que tiene que volver a tener prestigio entre nosotros para que no volvamos a ser un país enfermo históricamente. Aquí, y no somos una excepción, el mundo de la política y el del Derecho han puesto de moda los sofismas para convencernos de que no existe la verdad, sino sólo la versión de cada cual… Pero Olga Rodríguez pertenece a la necesaria y alentadora estirpe de quienes aún creen en el espíritu humano, y aprecian y buscan y promocionan la verdad allí donde se encuentre. Ella ha recorrido así Egipto, Palestina, Jordania, Siria, Irak y demás contornos de la media luna, ha retratado el oprobio, la injusticia y el coraje, y nos enseña que siempre hay ahí gente admirable que se inscribe en la heroica tradición de quienes, a lo largo de toda la Historia, han luchado contra la impunidad, en contra de la arbitrariedad del poder, y en pro de un mundo mejor.

Les recomiendo pues este libro penetrante y humanizante porque, aunque está escrito en clave internacional, en el fondo también habla indirectamente sobre nosotros y nuestro convulso hoy, de nuestros peligros, nuestros fantasmas, nuestra patología ideológica y nuestros pequeños grandes hombres y mujeres ocultos entre la maleza, pero al acecho.

El maestro Pedro Trapiello, que como Carlos Gardel cada día canta mejor, con su voz única y su verbo virtuoso comentó en la presentación lo que aporta a tan crucial relato la mirada femenina. ¡Estoy de acuerdo!

Olga Rodríguez está donde no es fácil estar y regresa in extremis para contárnoslo… Gracias.

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