AQUÍ TE ESPERO
Algo de historia
Andan en Poridad revolucionados con los recortes y los despidos. Los presupuestos no dan para mucho y ya no es posible gastar más de lo que se ingresa. En teoría nunca debió de hacerse, pero se hizo.
Tenemos que acostumbrarnos a no pedir peras al olmo. Realmente los ayuntamientos tienen su razón de ser cuando los vecinos no pueden acometer ciertas obras, como las traídas de aguas, la electrificación de las calles y su pavimentación, entre otras.
Esa era su razón de ser y por eso los vecinos renunciábamos a ser autónomos a cambio de que alguien se preocupara por el bien común, que sufragamos entre todos. El dinero en las arcas municipales era escaso y sólo se podían acometer obras en casos excepcionales y con contribuciones especiales. Los munícipes tenían bastante con el honor de serlo y sólo percibían emolumentos por asistir a plenos, algo que se hacía una vez el mes y en horario casi nocturno para que nadie tuviera que dejar las ocupaciones que le daban de comer, porque a Poridad se iba comido.
Con la democracia se estableció un sueldo para alcalde y concejales «porque si se dedicaban al común tenían que vivir de ello» y así se garantizaba que cualquiera, sin patrimonio, pudiera ser edil, logro que se apuntaron los partidos de izquierda para asegurar que los trabajadores pudieran tener vara.
Al principio todo iba bien. No había mucho que repartir y las necesidades eran numerosas. Luego con Europa empezó a llegar dinero de distintos planes y se hizo realidad el dicho de que «el que reparte se queda con la mejor parte». No sólo se subían el sueldo a su antojo, sino que aumentaba la pertenencia a comisiones y consejos agrandando sus emolumentos, al tiempo que la plantilla municipal subía con las levaduras de los pactos. Mientras los vecinos mirábamos para otro lado, porque nos contentaban con el chocolate del loro de la gimnasia de mantenimiento y las escuelas deportivas para niños, entre otras ‘gracias’.
Y así hemos llegado al día de hoy. Como no hay dinero, y han demostrado que no saben administrarlo, creo que debemos exigir a Poridad que se ocupe sólo de necesidades primarias: el buen estado de la traída de aguas, de las calles, su limpieza e iluminación, mantenimiento de jardines e instalaciones municipales y que se olvide de subvenciones y todo lo demás. Así no habrá que subir impuestos, sino rebajarlos que es lo que se necesita. Y el que quiera algo más, que lo pague.