AQUÍ TE ESPERO
Lodos de ahora
Ahora que se está resquebrajando la estructura laboral de la provincia, sin la entibación minera que sostenga el entramado es cuando arrecian las lamentaciones.
Cuando los recortes del 67% que impone el ministro son más del doble de ese 32% que se ajusta en Industria no se entiende la cerrazón ministerial. Claro que estos lodos provienen de unos polvos no lejanos.
Fuera de León se tiene la impresión de que con Zapatero aquí se nadó en la abundancia. Eso nos dicen y no comprenden nuestra cara de perplejidad al escucharlo. Cierto es que el anterior presidente de Gobierno proclamó a los cuatro vientos todo lo que iba a hacer por León y eso llegó a todos los rincones, por lo que se lo creyeron sin más. Cierto es que se invirtieron unos ocho mil millones de euros en la provincia, pero si descontamos el Inteco y la Ciuden, lo demás está a medias y tardará en acabarse (con la excepción del aeropuerto, que aunque se terminó no sirve de mucho por falta de vuelos y eso que en este mes han vuelto a proliferar los aeroplanos) porque no se tuvo previsión de acabarlo en los plazos prometidos y ahora nos dicen que hay otras prioridades y también hay otras provincias esperando el maná presidencial, como nos ocurrió antes a nosotros.
El dinero llegó a León, pero se gastó en salvas. O dicho en román paladino, en cosas que no servían para mucho. Y así lo realmente importante quedó sin terminar y ahora se le echa la culpa al sucesor y sigue la bola, que se decía antaño. Esa misma bola que seguirá con el Palacio de Congresos, con el que nos taparán la boca durante décadas hasta que se termine y cuando esté al completo veremos su inutilidad y lo que nos cuesta mantenerlo.
No digo que no llegara dinero a León, pero se derrochó sin sentido y realmente no se aprovechó para dotarnos de infraestructuras reales, no a la espera de que se culminen. Ahí tenemos un aeropuerto de campanillas que cada vez utilizan menos pasajeros. Y una nueva estación de tren, provisional, que será definitiva durante muchos años y que ya ha comenzado a ser ignorada por dos alvias que se ahorran 20 minutos en los kilómetros de entrada y salida a la vía muerta en que se ha convertido la estación de León. Y mientras, al carbón no se le ha dado lo pactado y ahora se le da la puntilla definitiva. Pero por ahí se creen que esto es Jauja, porque salíamos mucho en los telediarios.