Diario de León
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León

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Bailando con lobos

Es insultante cuando menos, tener que escuchar, tener que leer, que los momentos vividos en la visita al Centro Penitenciario de Mansilla, el día 12 a las 17.00 h., estuvieron controlados y el incendio sofocado de inmediato. Las escenas de pánico, angustia, ansiedad, miedo y pérdida de control, pudieron provocar una catástrofe difícil de olvidar.

«Se nos fue de las manos». «Nunca pensamos que se estuviera produciendo un incendio». «Los gritos de socorro y los golpes y patadas en las puertas, creíamos que alguien se estaba pegando». Todos estos comentarios salieron de boca de los funcionarios a posteriori.

Estamos hablando de cien personas atrapadas aproximadamente, de las cuales había más de cinco niños, un bebé de meses y también mujeres embarazadas, pero claro, éramos todos familiares de presos, de presos comunes, nada que ver con los ladrones de guante blanco o de cuello de almidón. Si a todo esto añadimos que el momento fue el más inoportuno, ya que coincidió con la final de baloncesto de los Juegos Olímpicos, evidentemente se les fue de las manos.

A las 17:40 h., aproximadamente, se notaron los primeros indicios delfuego. Pasados unos minutos y viendo que nadie acudía, la gente empezó a aporrear las puertas y dar patadas: «que somos personas, no animales para que nos dejéis encerrados», «nos asfixiamos», «que hay niños», «que nos estamos ahogando».

El humo negro con un fuerte olor a plástico se colaba por debajo de las puertas y por los conductos de ventilación. También me cuentan que hubo gente que casi se desnudó para colocarse las ropas empapadas en agua en la cara y así poder respirar. Mientras esto ocurría, un funcionario que deambulaba en el patio exterior miraba hacia las ventanas, al igual que dos internos, que también transitaban por dicho patio. Los internos nos decían que ya habían avisado y que ellos no podían hacer nada más. El pánico se apodera de nosotros.

El día era importante para las familias, familias normales que iban a visitar a sus familiares. El día se volvió encerrona y terminamos bailando con lobos. No puede ser que desde que comienza un incendio hasta la evacuación medie casi una hora. No puede ser que el personal aporreando las puertas no sea motivo suficiente para que entre quien debía de estar vigilando la planta y abra las puertas. Salvo que no haya nadie vigilando. Tampoco puede ser, y es lo más indignante, que los gritos de socorro en las ventanas, sean observados por un funcionario como si con él no fuera. No puede ser que los medios de auxilio, tanto botellas de oxigeno, mascarillas, etc. sean prácticamente inexistentes. Y no puede ser, que luego tengamos que escuchar la melodía del subdelegado de gobierno, que suena a disco rallado. En un país con tanto lobo con piel de oveja es imposible asistir a cualquier fiesta y terminar un baile. ¡De momento y lamentablemente son especie protegida!

Francisco Valcarce Gómez. LEÓN

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