La opinión del lector
De cuerpo presente
¿Y eso qué quiere decir? Porque lo que hemos vivido contigo José Antonio nos ha parecido otra cosa. Sí, tú estabas de cuerpo presente, ¿pero quién aleteaba entre nosotros?
Solo sabíamos decir las 48 horas que estuviste en el tanatorio «todo como él quería».
Riadas de gente amiga llorándote como a uno de los suyos, mayores y niños repetían: «Se nos fue el mejor amigo» y aquel grupo de niños de 15 años que se acercó a Pilar a decirle: «Es que José Antonio era amigo nuestro».
Tus hermanos que por un azar o por ese «aleteo» pudimos estar todos juntos contigo. Pilar y tus hijos; Toño, M.ª Carmen y Luis, unidos como una piña, maravillados de todo lo que ocurría repetían: «Si él viera todo esto, diría ¿me merezco yo tanto? Y nos miraría con cierta sorna».
Las campanas lloraron por ti en Sariegos y Lorenzana. Llegaron flores a raudales y por fin una celebración de la Eucaristía participada con sacerdotes amigos; Mabi acongojada pudo sacar fuerza para leer la palabra de Dios, las de Sariegos te acompañaron con el canto, y todo ello nos trasladó a una paz inexplicable en el corazón a toda la familia y nos permitió vivir el último adiós en otra dimensión que provocó en uno de los tuyos esta reflexión: «Voy a terminar creyendo en lo que él creía».
Todo fue normal y nada fue normal. Tu presencia estaba, tu fe estaba, tus sentimientos y la fuerza que transmitías estaban.
Diste mil veces las gracias a tus enfermeras y a todo el personal, supiste lo mucho que te quisieron cuando estuviste en la 5.ª y en la 7.ª.
En tu nombre volveremos a repetirles «gracias» a ellos y a tantos y tantos amigos. Descansa en paz.