CRÓNICAS BERCIANAS
El silencio de los maderos
C acarea el alcalde de Ponferrada, y no se sabe muy bien cómo, porque corretea cual pollo sin cabeza desde que el Gobierno —mientras no se pruebe que Cardenal es un libre pensador— ha decidido clavarle el hacha también al Mundial de Ciclismo 2014. Pero tal que si Riesco fuera un apestado, con el más absoluto de los desprecios hacia la ciudadanía, los jerifaltes del PP desde el Bernesga hasta el Pisuerga miran tibios hacia otro lado, embutidos dentro de la gran tripa del modelo territorial, que hace 21 años eructó aquí el contrasentido de los sinsentidos administrativos, el Consejo Comarcal del Bierzo. De la posible pérdida del Mundial de Ciclismo no se conoce ni una reivindicación vigorosa ni de la otrora emocionada presidenta de la Diputación. Ni tampoco del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, enfundado en su maillot de espectro, al que Riesco le ha puesto voz de ventrílocuo, la misma que al presidente del COE, Alejandro Blanco.
Parece que el alcalde ponferradino afronta una contrarreloj para llegar directo a la meta de La Moncloa, porque no va a hallar ni un bidón de agua en León ni en Valladolid. En esas condiciones, si es que alcanza el destino, tendrá que pillar a Rajoy con la guardia muy baja para tocar lo que queda de su fibra de registrador y convencerle de que lo firmado está para cumplirse aunque el anterior fedatario llevara una rosa entre los dientes.
En esa lucha contra el crono para crear el consorcio fiscal que garantice a la UCI los cinco millones de los derechos comerciales del Mundial lo más mezquino es la callada, por cainismo o cobardía, dependiendo de la perspectiva, de las grandes figuras del PP que en realidad son unos maderos , que es como tachábamos en el patio del colegio al pelotón de los torpes peloteros. Ese morderse la lengua plácido y hasta placentero es el silencio de los maderos , a bordo del que intentan flotar como los troncos que son. Lo hilarante resulta la voluntariosa moción de Cacabelos para que todos los bercianos pongamos un euro. ¡Estamos perdidos! Igual nos mandan un banderín. Y lo penoso, sin caer en el chauvinismo victimista, son las reflexiones de algún diputado nacional del PP o del presidente de la Fele-Bierzo. Con paisanos como ellos no se necesitan ni cardenales ni maderos para que nos den.