Diario de León
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E n Espinareda de Vega Miguel Yuma ha engendrado un fenómeno cucurbitáceo de veintiséis arrobas que se venderá hoy sábado en el mercado de abastos de Ponferrada a beneficio del Banco de Alimentos del Sil; pepitas mágicas incluidas, a ver si el Bierzo se puebla de bosques de calabazas gigantes. El padre de la criatura, que ha hibridado unas semillas de Gavá con otras de Wichita y alrededores, estima que los 281 kilos de su portentosa calabaza la convierten en una de las mayores de Castilla y León, Galicia y parte de Cantabria.

Pues siento desilusionar a Yuma y a los entusiastas colaboradores del Banco de Alimentos del Sil. Pero eso sólo será en el campo botánico. En el ámbito socioeconómico la olla berciana, no es ninguna novedad, lleva ya tiempo convertida en un gigantesco mar de cucurbitáceas. Calabazas monumentales fueron las que el Gobierno Zapatero nos regaló durante ocho años en el terreno de las infraestructuras y de las comunicaciones. Ni AVE, ni A-76, ni la autovía de Ponferrada-La Espina. Y ahora el Ejecutivo Rajoy estrangula aún más y riega de desesperanza esos proyectos, otrora capitales, con partidas ridículas en los nuevos presupuestos, que no son capaces ni siquiera de engañar ya a los más ilusos entre los ilusos.

En ese punto el ciudadano muda en una especie de marioneta con la jeta del Gulliver acojonado de los Viajes de Jonathan Swift. Los parlamentarios nacionales del PP se esfuerzan en vano por hacernos creer que los lilliputienses son los habitantes de otras provincias y que las calabazas que caen a chuzos en su simbolismo más adverso —sobre las minas de carbón o sobre las promesas de acontecimientos deportivos internacionales— no son en realidad tan colosales.

Los otros narradores de esta desdichada historia, los diputados y senadores socialistas por León, nos trasladan en cambio a aquella otra isla de los viajes de Gulliver donde el protagonista resultaba un ser mínimo frente a los mastodontes que la habitaban y que bien podrían compararse con los sueldos que mantienen los miles de cargos políticos que están por desaparecer en este país o las pensiones de los cajeros corruptos. Piensa Yuma que el Bierzo podría convertirse en una sede estupenda del primer concurso de cucurbitáceas gigantes del Noroeste. En eso estamos casi todos de acuerdo. Si es que antes no nos hacen puré.

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