La opinión del lector
A tapar las calles...
Circula airadamente por el pueblo la noticia de que nos quieren asfaltar la última calle verde que nos queda, una calleja rodeada de huertos y sin acceso a ninguna casa habitada, apenas transitada por algún gato nocturno en busca de compañía. Nadie le va a preguntar a ese gato si prefiere el asfalto o seguir merodeando por la hierba; nadie va a preguntar tampoco a la fauna que vive en el subsuelo (lombrices, grillos, sapos, erizos...), una paciente multitud de especies benéficas que en los últimos tiempos han visto reducido su hábitat; pero lo que es inconcebible es que nadie consulte a los supuestos beneficiarios de la obra, los propietarios de las fincas circundantes ¿por qué?
Ya es tiempo de que nuestra Diputación deje de practicar esa política arbitraria y antidemocrática, decidiendo a espaldas de los intereses reales de los ciudadanos, malgastando el dinero público en trabajos inútiles y a menudo lesivos para el medio ambiente. Baste señalar la destrucción de las pozas de agua que había desde siempre diseminadas por el pueblo (pozas que no sólo adornaban, sino que además prestaban un buen servicio a la población), o el degüello que armaron en el río eliminando los meandros y consiguientemente los pozos, que son la madre del río, para hacer del cauce una verdadera autopista. Ni que decir tiene, el daño que esos trabajos han podido causar a la rica fauna fluvial. Afortunadamente el río es más sabio que la Diputación, y poco a poco irá recobrando su forma natural. Eso sí, el medio puente sigue esperando una ayuda para poder avanzar a la otra orilla. Éste sería un buen destino para el dinero que van a gastar en asfalto.
Pero los políticos de cercanías a menudo están más alejados de los pueblos, de sus problemas y necesidades, que los que viven de Bruselas. A un político de verdad le daría vergüenza tirar el dinero en una calleja de un pueblo donde la gente, para recolectar las castañas, se ve obligada a hacer un rodeo de cuatro kilómetros a fin de poder cruzar el río, o que alguien que tiene una cita médica en el hospital no pueda hacerla por falta de transporte ¿he dicho «vergüenza»? ¿He dicho «tirar el dinero»? Seguro que algún sinvergüenza le recogerá.
Ismael Almanza. POBLADURA DE YUSO