Diario de León
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L a epístola del alcalde de Ponferrada a la presidenta de la Diputación para apremiarle la mejora de las carreteras por las que ha de discurrir el Mundial de Ciclismo 2014 es en realidad el texto incluso cálido del anverso de una postal a la que si se le da la vuelta es posible vislumbrar el paisaje estepario del invierno que viven sus relaciones políticas. Si se afina mucho el oído pueden escucharse incluso una especie de aullidos que no se sabe bien de dónde proceden. Hace apenas dos años, sin embargo, recordamos otra postal heladora en su cara principal. Con Carrasco embutida en un traje de piel y Riesco y un amplio séquito de concejales combatiendo el frío y la ventisca polar de la cima del Morredero con sus plumas. En el dorso, en cambio, era posible discernir los rasgos de una relación cuasitropical, prácticamente idílica entre el uno y la otra.

Lleva ahora razón la presidenta en su respuesta a la carta del regidor al proclamar que la Diputación no está para atender a municipios de más de veinte mil habitantes, y que tal vez en los tiempos de penurias que corren tendría que consultar a todos esos pueblos desamparados que en el supuesto de volcar las inversiones en las calzadas mundialistas tendrían que ver como las suyas resultarían víctimas de la desatención.

Lástima que en aquella otra postal del Morredero, lo que se escribiera al margen del tono, fuera una declaración de amor y mucho dinero de la Diputación al proyecto quimérico de la estación invernal de esa zona de montaña, que salvo que no nos hayamos enterado sigue cayendo dentro de las fronteras del mayor municipio del Bierzo y el segundo más poblado de León. Hasta los más escépticos hemos acabado depositando nuestra fe en el efecto positivo del Mundial de Ciclismo 2014 no sólo para Ponferrada sino para toda la provincia. Las rencillas políticas y más allá personales entre Riesco y Carrasco, que trascienden públicamente las claves de la fontanería orgánica de los partidos que muchas veces se escapan a los administrados, no deberían dañar un proyecto tan capital como es el gran acontecimiento deportivo de las dos ruedas. ¿Cómo era aquello que decía Groucho sobre los Principios?. ¡Ah sí!: «Estos son mis principios. Y sino le gustan, tengo otros» . Pena que los ciudadanos no estemos para coñas ni para guerras políticas que afecten de lleno a nuestro ya jodido bienestar.

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