La opinión del lector
Empresa, Ayuntamiento: ¿quién es responsable?
Mi madre, octogenaria, viuda, reside en una aldea a las orillas del río Órbigo, en una de las pedanías que gestiona el ayuntamiento con nombre de santa monárquica. Coincide en la vecindad con una cuñada, también viuda, igualmente en edad para pocos bailes y menos inconvenientes. A ambas, el último mes, les alegraron el día con sendas cartas bancarias en las que les remitían su recibo de cobro del agua consumida en meses anteriores; a la vez acompañaban otro recibo, de la misma empresa y por el mismo concepto, que se correspondía con otros ciudadanos, parece ser de la localidad donde se ubica la casa consistorial. Lógicamente no estaban por la labor de excederse en su ya pródiga generosidad y abonar ellas el consumo de agua de unos señores que, por desconocidos, sabe dios en qué plan se lo tomarían. ¡Quita, quita!
Mi hermana, solucionadora de estos problemas, me lo explicó muy conciso y de fácil entender. «Antes teníamos buen agua y muy barata; ahora tenemos agua mala y muy cara. Y, además, este problema ya no es la primera vez que ocurre», me dijo. La comunicación telefónica (ya comienza el gasto innecesario) con el Ayuntamiento concluye, como casi siempre, igual que comienza, sin soluciones y pareciendo más bien un diálogo de besugos. Por supuesto la responsabilidad del desaguisado era de la empresa. ¡Cómo se van a equivocar ellos, por todos los dioses! La comunicación con la empresa no ha lugar. Simplemente no existe. Habrá vacaciones o vaya usted a saber.
La comunicación con la entidad bancaria generó un viaje innecesario, porque «es mejor que venga usted por aquí con el recibo».
En resumen: el gasto está hecho y las excusas no existen. Una pregunta: ¿el inepto o inepta del desaguisado será buscado y sancionado en debida forma? ¿hasta cuándo el ciudadano tendrá que seguir aguantando tanta ineficacia?
Pedro Rodríguez. VILLAMOR DE ÓRBIGO