EL AULLIDO
Psicoanálisis
La locura sórdida y brutal de un borracho del bar La Dulzaina que viene de la consulta del neurocirujano explicando que una sirena no es más que una sardina con malformación congénita, la locura pornográfica —porque se les ve todo— de los políticos municipales de Valderas que ahora abandonan la vaca de ubres secas, saqueadas, la locura mística de los curanderos que nos avisan de que el fin del mundo fue el jueves pasado, la de las peluqueras freudianas, las trotamundos de alterne, la de los nutricionistas que te dicen que hay una piraña escondida en tu retrete, sí, la de los camareros que certifican que no se puede beber para olvidar porque las penas flotan —bar La bicha— y la locura manierista, preconciliar y plenificante de los curas vestidos a lo Batman con faldones de vuelo rasante… ¿Somos la nave de los locos?
Tras decirme que en su opinión la locura de la gente aparentemente normal aquí es como una de esas abuelas que usa tanga y, en vez de dar morbo, da miedo, me pregunta un avispado amigo esta semana, ¿te has dado cuenta de cuánto loco hay en León?
¡Hay gente con la que te encuentras y que te miran como queriendo, necesitando, salir en esta extravagante página de periódico!
Hablamos pues sobre ese tipo de personas en quienes detectas que tienen un mundo tan extraño como perturbador y, como las opiniones de mi conversador son tan políticamente incorrectas que no se pueden reproducir aquí —peligra la vida del actor— omitiré sus cambios de diálogo... Pero sí, vivir y aprender, De verdad, le digo, que durante mucho tiempo creí que la gente más loca que conocía eran los poetas, pero me he ido dando cuenta de que no. En efecto tuve que llegar a ser funcionario para pasar a pensar que, más aún, el mayor grado de trastornados por metro cuadrado con neurosis y competitividades de todo tipo asociadas está entre el funcionariado... Sin embargo llevo unos años asistiendo al interesantísimo Seminario de Psicoanálisis que, organizado por el Círculo Psicoanalítico Leonés y dirigido por ese médico y humanista ejemplar que es Luis Salvador López-Herrero, se viene organizando en Santa Isabel, y me ha servido entre otras cosas para descubrir así, con perplejidad de narrador, que la gente más loca que conozco tiene que ver con el psicoanálisis.
Sin embargo la magia del psicoálisis radica en que atiende no a la locura de quienes se creen casi normales o especiales, sino a la de los que reconocen sus deficiencias, y sufren, pero quieren cambiar y mejorar…. Hay mucha seriedad y rigor y amplitud en ese seminario iluminador, sincrético, poético, erudito, científico, nutriente, electrizante.
Vaya para organizadores y estudiantes de este acontecimiento intelectual tan meritorio mi reconocimiento y gratitud. Chis pum.