FUERA DE JUEGO
Daños colaterales
El balance de las oficinas comerciales de la Junta —lo que cuando se trata de la casa de otros se llaman embajadas— genera una imagen más propia del regalo que se hace al que se tiene poco aprecio. Viene bien envuelto y con lacito —en forma de actividad comercial desarrollada— que da totalmente el pego hasta que se mira con detalle.
España dispone de una red de embajadas y consulados que suele ser muy valorada por su calidad y extensión. Pero a las comunidades autónomas no les llega ni con usar esos servicios directamente ni al menos con emplear sus instalaciones sin generar costes añadidos. Con un balance bien aderezado se podría regalar hasta una oficina de turismo de la Ciuden en París...
La situación de estas oficinas autonómicas tiene difícil encaje en la semana en que se ha conocido que la Consejería de Economía pretende acabar con el centro de innovación del polígono de Onzonilla. Aquí no habrá servicios para que las empresas puedan nacer, crecer, multiplicarse... pero sí dispondrán de intermediarios si quieren buscar un plan en Ucrania o en Marrakech.
Todo al final es esa incongruencia que da forma a cada página que podría escribirse en forma de diario sobre esta crisis. Son esos daños colaterales, esas víctimas inocentes que se acumulan como herencia de la época en la que disparando con pólvora ajena no quedó ni un pájaro en el cielo pero sí muchos en la tierra. Ahora esos daños colaterales se generan en la Ciuden o en Paradores, o en tantos lugares donde siempre había un hueco para los propios y se ha llevado a situaciones insostenibles a quienes en ningún caso tiene más responsabilidad que la de buscarse las lentejas trabajando con honradez.
Oír en pleno tsunami al presidente de una empresa pública presumiendo de que había creado 400 puestos de trabajo generó y genera sonrojo. Todo ese lastre de empleos que eran innecesarios cuando la actividad mermaba día a día tiene ahora un efecto más que directo para muchas personas. Y sonroja ver como una alcaldesa hace cuentas para que su marido no se vaya o como otra protege a un condenado por abuso sexual... O como se hace un intercambio de mujeres, perdón de empleos para las respectivas...
A un ancarés le han cazado en Cataluña colocando por teléfono a una compañera de partido que se había quedado en la calle. ¡Que enternecedor! Tengo un amigo que asegura que cuando se acabe el nepotismo en España se podrá mirar al futuro con optimismo.