SEGURIDAD Y DERECHOS HUMANOS por ARTURO PEREIRA
Mali, una decisión aplazada
Mali alcanzó su independencia el 22 de septiembre de 1960. Se encuentra situado en el área geográfica del Sahel. Tiene una extensión de 1240.278 km cuadrados. Multiétnico, donde la población Tuareg representa el 5% del total. El 90% de sus habitantes profesan la religión musulmana. Su forma de gobierno es la República y hasta el año 2012 se le podía considerar como un Estado dotado de cierta estabilidad y un modelo democrático para los estados vecinos quienes configuran un entorno de inestabilidad. Veamos los antecedentes. El conflicto surgido en el norte del país entre la etnia Tuareg y el gobierno de la capital (Bamako) estuvo precedido por episodios anteriores que se materializaron en tres revueltas de esta etnia desde la declaración de independencia. Aunque los Tuareg han ocupado puestos clave en el gobierno de Bamako han sido permanentes sus quejas respecto a la marginación que sufre la zona norte del país donde ellos residen. Las ansias independentistas del norte respecto del sur han sido, por lo tanto, una constante desde el nacimiento del Estado de Mali.
El Movimiento de Liberación Nacional de Azawad, compuesto por unos dos mil guerrilleros, anunció el pasado 8 de abril la independencia para el norte de Mali. Esta declaración generó una crisis en el gobierno de Bamako que desencadenó un golpe de Estado con la pretendida justificación de la ineficacia el gobierno para afrontar la crisis. Lejos contribuir a resolver el conflicto, el golpe militar lo agravó al provocar un debilitamiento de las ya de por sí escasas estructuras estatales. La ubicación geográfica de Mali en el Sahel le confiere una especial singularidad a este conflicto. El Sahel se ha convertido en lugar de asentamiento para terroristas islamistas. Como consecuencia de ello, el gobierno de Bamako tiene que afrontar una crisis secesionista en la que todavía no está definido si los Tuareg se han aliado con los terroristas y forman un solo grupo con intereses y objetivos comunes. Lo cierto es que la lucha por la independencia del territorio de los Tuareg es anterior a la implantación de los grupos terroristas en la zona.
Los Tuareg son una etnia que se expande a lo largo del Sahel y han protagonizado una fuerte emigración hacía países como Francia. Tienen con unas señas de identidad propias que trascienden las fronteras de los distintos Estados. La idiosincrasia del pueblo Tuareg y los antecedentes históricos descritos ponen en cuestión una alianza natural entre los terroristas y ellos. Incluso han llegado a enfrentamientos armados.
De lo que no cabe duda es que los jihadistas están intentando establecer vínculos sólidos con los Tuareg, utilizando dinero o a través de matrimonios con mujeres de esta etnia. En todo caso, la amenaza del terrorismo ha sido percibida por la comunidad internacional como la más importante en el conflicto.
La reacción de la comunidad internacional se ha traducido en la Resolución del Consejo de Seguridad 2071 (2012) en la que partiendo de la grave violación de los derechos humanos y del Derecho Humanitario, insta a los grupos armados a un cese inmediato en las mismas. Reafirma el apoyo del Consejo a la soberanía e independencia de Mali, manifiesta su preocupación por el rápido deterioro de la seguridad y situación humanitaria en el Sahel. También manifiesta su preocupación por las actividades en el norte de Mali de grupos criminales. Con base en todo lo anterior, y esto es lo más importante de la Resolución, es que abre la puerta a una intervención militar en el país para resolver la crisis compaginando, seguridad, desarrollo y aspectos humanitarios. Simultáneamente, insta a los rebeldes a desligarse de los terroristas y entablar un diálogo con el gobierno provisional de Bamako.
La comunidad internacional y con ella la UE ha manifestado su extrema preocupación por este hecho. Para la UE supondría tener situados a los jihadistas en un vasto territorio difícil de controlar y muy próximo a sus fronteras. La EU desarrolló una Estrategia para la Seguridad y el Desarrollo del Sahel en el 2012, también ha fomentado los lazos de cooperación en el Magreb. Según Europol la mayoría de los terroristas detenidos en Europa en el 2008 procedían del norte de África. Son estos terroristas, junto con combatientes de la guerra de Libia los que están penetrando en el norte de Mali aprovechándose de la situación de desgobierno e inestabilidad del País.
La UE y la Comunidad Económica del África Occidental, están decididos a intervenir en el conflicto de acuerdo con la Resolución 2071. Otros países como Argelia temerosos de que una intervención militar en la región provocase la vuelta de los islamistas a su territorio hacen una interpretación diferente de la resolución y abogan por establecer un proceso de negociación creíble, los mismos temores se pueden atribuir a países vecinos como Mauritania o a Marruecos en el norte.
La UE ha manifestado que la intervención en Mali debe tener un carácter regional para todo el Sahel, pues entiende que los problemas y sus causas son comunes. Su actitud respecto del conflicto tiene sus líneas prioritarias de acción son: consejo y asistencia para el desarrollo de la seguridad del país, reforzamiento del imperio de la Ley, apoyo a sus fuerzas de seguridad y apoyo contra el terrorismo. De acuerdo con estos principios el Consejo de Europa acordó el 15 de octubre del 2012: dar apoyo a un proceso de diálogo entre las partes en conflicto, insta a la Alta Representante a que explore todas las medidas que pudieran contribuir a la reducción del impacto del conflicto y promueve las iniciativas con la Unión Africana entre ellas la lucha conjunta contra el terrorismo y la acción militar.
El segundo motivo de gran preocupación de la comunidad internacional es la catástrofe humanitaria en forma de desplazados y hambruna ya tradicional en el Sahel y que en el caso de Mali la prolongación del conflicto puede agravar.
La grave sequía del 2011 provocó el aumento de los precios de la comida agravando la crónica seguridad alimenticia en países como Mali. El conflicto armado en Mali ha forzado a más de 400.000 personas a dejar sus hogares y desplazarse a nuevas localidades y a los países fronterizos.
La vulneración de los derechos humanos mediante la comisión de todo tipo de delitos y el reclutamiento de niños para convertirlos en combatientes ha provocado la firme demanda de la comunidad internacional para que cesen tales actividades delictivas.
Parece que la opción por el diálogo se está imponiendo a una intervención militar. El tiempo apremia y se requiere una solución para proteger a las víctimas civiles y desplazados.
Para saber más: Arteaga, F. (2012), Entre Mali y «Sahelistán»: ¿hay alguien ahí?, Real Instituto Elcano, Comentario 12,1. www.realinstitutoelcano.org
Díez, J. (2012), Iniciativas internacionales y posturas nacionales ante la crisis de Mali: ¿Hacía una intervención militar internacional?, Documento de análisis, 46, Instituto de Estudios Estratégicos, 8. www.iee.es