EL RINCÓN
¿Hilo telefónico?
¿En qué ha quedado el hilo telefónico Rajoy-Rubalcaba? Pues eso: en nada. En eso ha quedado tanta conversación telefónica, tanta propuesta de acuerdo en tantas cosas, entre Mariano Rajoy y Alfredo Pérez-Rubalcaba. Al menos, esa es la impresión que le queda a quien ha escuchado las conferencias de prensa que ambos, casi a la misma hora pero en lugares que parecían alejados por millones de kilómetros, ofrecieron como anticipo de lo que nos viene en el 2013. El uno, desde La Moncloa, celebrando —es un decir— su primer año de mandato, achaca los males a la difícil situación heredada de Zapatero. El otro, desde Ferraz, piensa que todo lo reformado y recortado por el PP se debe a que son la por lo visto malvada derecha. Ya son ganas de tirar balones fuera, que diría un castizo. Y, así, las ansias de gran pacto, de acuerdos múltiples para construir una nueva realidad, evidenciadas por tantos ciudadanos —lo dicen las encuestas— quedan, una vez más, en una oportunidad perdida.
Pregunté a Rajoy, en su rueda de prensa de este viernes, acerca de su interpretación de esa frase del mensaje navideño del Rey en la que se pedía «hacer una Política con mayúsculas». Pienso que no me respondió, pero tampoco Rubalcaba lo hizo a un colaborador que le trasladó la misma pregunta. Creo que ni Gobierno ni PSOE han asimilado bien lo que el jefe del Estado quiso comunicar: hay que hacer una política de altos vuelos, sin intereses partidistas. Nueva. La verdad es que nunca como ahora sería posible reeditar aquellos pactos que configuraron una afortunada transición a la democracia.
Debo reconocer que salí bastante frustrado de La Moncloa. Hubo mucho más de lo mismo y mucho menos de lo nuevo, si es que hubo algo nuevo: nada de reforma de una Constitución que aún debe servirnos para los próximos veinte años, nada de una nueva política con y hacia Cataluña. Tengo a Rajoy por una persona consciente, honrada y que quiere lo mejor para su país; pero me parece que no responde ya a las aspiraciones de una ciudadanía que quiere magos que saquen conejos de la chistera. Y casi lo mismo podría decir de un Rubalcaba que es lo mejor que su partido puede presentar ahora frente a un PP que sigue creyéndose en posesión de la mayoría absoluta.
No escuché, en resumen, ni una sola frase mínimamente ilusionante en ambas ruedas de prensa. No basta con decir que el nuestro es un gran país, ni vaticinar que en el 2014 las cosas estarán mejor, porque es ante el 2013 donde estamos los ciudadanos instalados. Y sigo sin entender para qué dos personas que, en lo humano y en lo ético, me merecen tanto respeto como Rajoy y Rubalcaba, malgastan tantas llamadas telefónicas para nada.