LA VELETA
Real cumpleaños
Don Juan Carlos de Borbón cumple 75 años, una celebración que llega en un momento en el que su imagen y el apoyo ciudadano a su persona y a la institución que encarna se encuentra en sus niveles mas bajos desde aquel 22 de julio de 1969 en que Franco designó como su sucesor en la Jefatura del Estado al entonces Príncipe.
Pero esa crisis de imagen y de afecto ciudadano que afecta al Rey no debe oscurecer el importante y decisivo papel que ha jugado a lo largo de estos 44 años para conseguir la consolidación de la democracia y el progreso de España. Dos momentos históricos resaltas sobre los demás a ese respecto. En primer lugar, su aportación e implicación personal para que la transición política a la muerte de Franco fuera culminada con éxito y lo que es mas importante sin enfrentamientos entre los españoles. Justo es decir que a esa tarea también contribuyó de una manera muy especial el presidente Suárez. En segundo lugar, la noche del 23 de febrero de 1981 cuando el Rey se tuvo que enfundar el uniforme de Capitán General de los Ejércitos y parar lo que aun siendo una chapuza en su ejecución no dejó de ser un intento de golpe de Estado por parte de unos militares cuyas cabezas mas visibles fueran Armada y Milans del Bosch.
No sé hasta que punto es cierto eso que se dice que muchos españoles son juancarlistas aunque no se sientan monárquicos. Esa corriente de simpatía popular hacia la persona del Rey parece que en gran medida ha sido transferida a la persona del príncipe Felipe, por lo que se podría pensar que de alguna manera la continuidad de la Monarquía, al Mens en el terreno de los afectos, está asegurada. Aun así, el Rey es plenamente consciente que episodios recientes que afectan a sus aficiones —cacería de elefantes en Botsuana— o comportamientos de miembros de la Familia Real que están siendo investigados —caso Urdangarín— han hecho mucho daño tanto al propio Rey como a la Institución. Y aunque no sean casos comparables, ni por la forma ni por el fondo, sería deseable que los primeros no se repitieran y que en los segundos se llegue hasta el final y que se cumpla eso que dijo el propio Rey en el mensaje de Navidad del 2011: «todos los españoles son iguales ante la ley».
En unos momentos de grave crisis institucional, donde se cuestiona casi todo, la Monarquía tiene que seguir siendo la mejor garantía de la unidad de la nación y de la igualdad de todos los ciudadanos, independientemente del rincón de España donde vivan. Don Juan Carlos ha prestado grandes servicios a esos objetivos y por eso merece el reconocimiento de todos los españoles.