Diario de León
Cristina Fanjul
León

Creado:

Actualizado:

El problema es que todo es superficial, epidérmico, simple... eso es lo que lleva a que una mujer que pretendía llegar a Bruselas en un trayecto de 80 kilómetros se aventure hasta Zagreb en un recorrido de más de mil. La explicación que dio cuando le preguntaron a qué achacaba el ‘despiste’ parece una broma, pero es más que revelador. «El GPS», dijo.

Vivimos en una sociedad en la que las máquinas mandan, y lo hacen hasta el extremo de que alguien pierde el norte (900 kilómetros de norte nada menos) porque así se lo ordenó su navegador, una sociedad de imbéciles, en la que ya nadie aprende nada porque todo está en un lugar virtual al que se accede en menos de un segundo. De esa manera, como decía Mac Luhan, el medio (internet) se ha convertido en el único mensaje, un mensaje basado en la irrelevancia, como los cerebros de la mayoría. ¿Quién se interesa por aprender lenguas clásicas? y ¿para qué? total, nadie lee a Platón porque para eso está la wikipedia, que es un medio muy democrático, que lo importante es que todos participen aunque no sepan de qué están hablando, o escribiendo, y todo se convierta en una banalidad.

Y así, la mente, que es algo individual pero también se modela de forma solidaria, va forjando una Umma, una comunidad de creyentes cuyo único dogma parece ser la ignorancia y la miseria moral, que se transforma poco a poco y se atrofia a fuerza de que nadie la utilice, y ya no tiene la necesidad de buscar, con lo que muta en algo inmóvil y artrítico, y en eso estamos. No estoy diciendo nada nuevo. Nicholas Carr lo expresó de manera clarividente en su obra Superficiales .

Así que no entiendo por qué nos extrañamos de la sociedad en la que vivimos aunque, bien pensado, la raíz del mal está en que casi nadie se extraña de nada, ni de que el dinero de los contribuyentes se derroche en proyectos arquitectónicos perversos, perversos por su inutilidad y por la voluntad de codicia que los animó, ni de que la certeza ética de los delitos cometidos por un cargo público no supongan necesariamente su muerte política, ni de que una sinvergüenza se aproveche de la solidaridad generada por el hambre de los huérfanos para estafar y matar al tiempo el espíritu de generosidad alumbrado por lo que, al final, resulta ser una mentira. Todo ello es consecuencia de la banalidad, de que pensamos que un gps también puede orientar nuestra moralidad.

tracking