tribuna
La Iglesia y Mina Salgueiro
Ante las recientes informaciones aparecidas en los medios de comunicación sobre el cierre de la explotación Mina Salgueiro, situada en la pedanía de Santa Cruz de Montes, municipio de Torre del Bierzo, los militantes de la Hoac, (Hermandad Obrera de la Acción Católica) de Santa Marina, a través de su responsable de Difusión, quieren hacer llegar a la opinión pública la postura de la Iglesia acerca de la utilización de los medios de producción. La opinión que la Iglesia tiene sobre aspectos económicos, laborales, sociales… se encuentra recogida en los documentos de la Doctrina Social (DSI), unos documentos desconocidos para la gran mayoría de la ciudadanía. De acuerdo con dichas informaciones el empresario Victorino Alonso, propietario de la Mina Salgueiro, ha procedido al cierre de la misma, a pesar, como todos los indicadores revelan, de su rentabilidad tanto económica como social, dejando sin empleo a los obreros que en ella trabajaban.
La Doctrina Social de la Iglesia es contraria a la pretensión del capitalismo de considerar los medios de producción como un derecho absoluto y exclusivo del empresario. Los medios de producción, sea cual sea su forma de propiedad, no pueden ser poseídos contra el trabajo de los obreros. La legitimidad de la posesión de los medios de producción depende de que sirvan al trabajo, de que se empleen para el trabajo, para el bien común, de que con su uso se creen oportunidades de trabajo digno. Por lo tanto, la medida que este empresario minero está ejerciendo es inmoral e ilegítima y atenta contra el derecho al trabajo de los obreros y contra el bien común de los pueblos mineros. Pero además, lo más grave es que esto ocurra legalmente, alentado, en muchas ocasiones por la administración y que este tipo de medidas sean consideradas habitualmente como normales, como naturales.
Para la Doctrina Social de la Iglesia el Estado, las administraciones, tienen un conjunto de obligaciones que no pueden no deben eludir cuales son: el promover el ejercicio del derecho a la propiedad dentro del marco de los límites del bien común y el de velar porque se cumpla la función social de la propiedad privada.
Consideramos una perversión que, meses atrás, el empresariado utilizase a los obreros para conseguir del Gobierno de la nación unas partidas presupuestarias para las explotaciones mineras y consideramos que es todavía mayor perversión el tratar, meses después, a esos mismos obreros como meros dividendos en el balance de resultados, sin ningún tipo de consideración ética ni moral.
Desde este movimiento de la Iglesia se urge a una reflexión por parte de las administraciones central y autonómica, para que velen por el cumplimiento de sus obligaciones y exijan a los propietarios de los medios producción la función para la que están destinados: para crear empleo, para dar trabajo. Desde este movimiento de la Iglesia también se urge una reflexión al empresario, propietario de los medios de producción, para que reconsidere la decisión de cierre, privando con ello a los obreros del derecho al trabajo y provocando más dolor y sufrimiento a sus familias y a los pueblos mineros.
Este comunicado surge de la reflexión de estos textos de la Doctrina Social de la Iglesia:
1.- «La propiedad de los medios de producción, tanto en el campo industrial como en el agrícola, es justa y legítima cuando se emplea para el trabajo útil; pero resulta ilegítima cuando sirve para impedir el trabajo de los demás a obtener unas ganancias que no son fruto de la expansión global del trabajo y de la riqueza social, sino más bien de su comprensión, de la explotación ilícita, de la especulación y de la ruptura de la solidaridad en el mundo laboral». (Centesimus Annus 43)
2.- «Los medios de producción no pueden ser poseídos contra el trabajo» … «Sigue siendo inaceptable la postura del rígido capitalismo, que defiende el derecho exclusivo a la propiedad privada de los medios de producción como dogma intocable de la economía» (Libertas Conscientiae 14)