EL BAILE DEL AHORCADO
Dinero
Tres eran tres y la cosa de la subvención —esa que quitan a la dependencia y dejan para listos como Carlos Mulas y Amy Martin— se va evaporando poco a poco. Y parece que en breve solo quedará para uno. Así que decidimos generar el caos a costa de la desgracia de quienes no pueden alimentar a sus hijos y envíamos una nota a los medios diciendo que el Gobierno debería dejar de pagar miserias a los parados por no hacer nada. Mejor es dárselo a los grandes empresarios para que monten cursos y tal, y todo esto se hace sin que el presidente de la cosa dé el visto bueno a la nota y salen unos cuantos exigiendo la dimisión y en eso estamos. Y resulta que quien tenía que aceptar la situación e inmolarse en nombre de la unión empresarial capitaneada por dos o tres familias, pues sale y dice que nanai, que no, que de eso nada, que sigue en su puesto y que ya se verá en las elecciones. Así que, de momento, el CEL, la Fele y la Cámara tendrán que repartirse la miseria. ¿Dónde vamos a llegar?
Pero como esto es España y además, León, pues hay para todos. El primer premio a la indigencia moral se va hoy para los representantes sindicales que han recomendado moderación en la sanción a las dos prendas que se lo llevaban crudo. No sé qué me parece más infamante, si el comportamiento delictivo, el de quien lo defiende o, como en este caso, lo justifica. Resulta que dos funcionarias van ‘despistando’ el dinero de los contribuyentes (25.000 euros según el Tribunal de Cuentas) y los del comité, en lugar de pedir su salida inmediata del Ayuntamiento por sinvergüenzas o, yendo de ingenua, por inútiles, van y conminan al alcalde a que sea «comedido» con ellas. El mundo al revés. Porque lo normal sería que los representantes de los trabajadores —de los que cumplen con su labor de manera honesta y pagan sus impuestos— pidieran la expulsión inmediata de estas Madoff coyantinas, de estas expertas en ingeniería financiera. Pero resulta que no, que dicen que estas grupis de Jerôme Kerviel están dispuestas a devolver el dinero que —ojo al dato— nadie ha podido demostrar que se hayan metido a la saca. Así que los sindicalistas aseguran que tenemos que ser comprensivos y darles una oportunidad porque han demostrado buena fe.
¡Menudo nivel! Como lo de tomar por tontos a los leoneses publicando que se gana la mitad de lo que se ingresa. Es lo que tiene la soberbia cuando se disfraza de puritanismo, que se ve.