Diario de León
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Palabra de Rajoy…

Dicho y hecho: Rajoy le dijo a su «numerario» de Turismo (porque Industria le viene grande) que solucionara definitivamente el tema del carbón y éste, que sólo ha visto el carbón dulce cada 6 de enero, le ha pasado la pelota al recién estrenado secretario del ramo, Alberto Nadal. Éste «vino a lo que vino» y pasa de comparecencias públicas para que los flashes no quemen su imagen antes de tiempo. Nadal habló claro y dijo que el Gobierno no dará ayudas al funcionamiento de la minería ya en el 2015 (y no en el 2018 como se pactó en Europa en el 2010) porque ellos solitos lo han decidido. También comunicó que el Gobierno ha decidido para este año reducir a la mitad la producción de carbón de interior y aumentar al doble la de cielo abierto porque consideran que las explotaciones de interior no son rentables —las de Alemania tampoco y se han replanteado mantenerlas como sector estratégico tras el desastre de Fukushima y la inestabilidad del Magreb—. Además advirtió de que el Real Decreto que regula la obligación de las térmicas a quemar dicha producción no se prorrogará más allá del 2014 —fecha en que agotarán la legislatura y conoceremos realmente lo que pintaba el carbón en los planes energéticos del PP—.

Con la información que tenemos a día de hoy el carbón dejará de ser un sector estratégico el 31 de diciembre del 2014, a expensas de conocer, por una parte, esos famosos mecanismos que rondan la cabeza de Soria y que sustituirán al Real Decreto de Garantía de Suministros, y por otra, el porcentaje que habrá para el carbón en el mix energético. Yo deduzco que nuestro carbón como sector estratégico se lo piensa liquidar. Con todo, el nuevo secretario vino a exponer que nos tenemos que olvidar de la minería de interior, que irá agonizando sin haber podido rentabilizar sus inversiones —esto suele pasar cuando los sucesivos gobiernos, con claros intereses personales (dígase puestos de asesores en las todopoderosas eléctricas de los ex-presidentes González y Aznar) privan al principal sector de la economía, como es el energético, de un plan bien definido y legalmente estable, y ello se hace con fines especulativos—. En mi opinión, caminamos hacia la extinción del minero como tal y quedarán camioneros y palistas en los cielos abiertos acogidos al convenio de la construcción y cotizando en el «régimen especial» de los abusos permitidos por los sucesivos gobiernos a ciertos empresarios.

La conclusión es que al Gobierno le ha resultado fácil alcanzar sus fines con un colectivo de trabajadores desgastado psicológicamente y utilizando al «nuevo» secretario de Energía para comunicar las decisiones que se irán tomando a golpe de decreto.

P.D.: Me apropio la frase del Gran Wyoming: «España da más asco que un topless de la Merckel».

 Ruth Alonso Rodríguez. LA ROBLA

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