Diario de León
Eduardo Aguirre
León

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Mira que lo intento, pero no hay manera de ofrecerles una columna sin la palabra crisis, sea al principio, a la mitad o ya al final (que es donde los columnistas rematamos la faena, o nos remata ella a nosotros). Estoy tan harto de escribirla como el lector de leerla. Crisis. Ni siquiera podemos clasificarla entre las palabras feas. Tampoco Chindasvinto eligió llamarse así, se lo pusieron sus padres, y eso que fue un niño muy deseado. Me dije: hoy evitaré la palabreja, escogeré algún tema liviano. Le di algunas vueltas. Finalmente, me decanté por uno, aunque no sea de esos por los que conceden el Cossío: en San Andrés del Rabanedo, un coche de la policía lleva dos meses recorriendo la ciudad, apatrullando hubiese dicho El Fary, sin la luneta de atrás. Se me dirá: también Picapiedra se desplazaba en un troncomovil impulsado por los pies. Vale, pero ha de haber un punto intermedio entre el lujoso parque automovilístico de James Bond y el triciclo de Anacleto. «Y en invierno», ha recalcado el concejal de IxSA, preocupado porque los agentes puedan enfriarse mientras están de servicio. Y en las restantes estaciones, añadimos, que aquí hasta las tardes de estío son traicioneras.

Al concejal responsable del área le ha parecido que se le ha sacado punta a una «cuestión insignificante» y que será solventada en breve. Nos alegramos, pero antes de la crisis, ven, ya apareció de nuevo, lo hubiese solucionado en horas, aunque fuese con pastillas Juanola. ¿Un coche de la policía sin luneta trasera? Admitámoslo, no hace buen efecto enfrentarse así a las fuerzas de mal, aunque sea a las del mal menor. Los cogotes también estornudan.

Comunicarse con tamtán es más barato que con móviles, pero ni la señora Merkel se atrevería a exigirnos tal austeridad, que además generaría mayor contaminación acústica. Discúlpenme los afectados la guasa, que no es burla a su labor sino respaldo cariñoso, como doy por hecho que lo tiene el alcalde, cuya formación profesional no puede hacerle insensible al tema. Tan sólo pretendía no escribir otra columna sobre la crisis, pero no lo he conseguido, pues incluso cuando no la llamas por su nombre está ahí, como un ectoplasma de zozobras. A ver si la semana próxima.

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