Diario de León

CON VIENTO FRESCO

El cerdo de San Antón

Publicado por
JOSÉ A. BALBOA DE PAZ
León

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Dido y Bimba, mis dos perritas cockers, madre e hija que me acompañan desde hace nueve y cinco años respectivamente, y otros muchos perros antes, desde mi juventud hasta hoy de forma ininterrumpida, Pancho y Thor, creo que no me hacen sospechoso de maltrato hacia los animales, todo lo contrario. Me gustan los perros, los cuido, los alimento, los acaricio, los paseo o me pasean, cosa que les agradezco pues de lo contrario me pasaría las horas trabajando o leyendo en un sillón; muchas veces creo que hasta regulan mi vida o, al menos, mis horarios.

La denuncia por un grupo ecologista asturiano, denominado Observatorio Justicia y Defensa Animal, por maltrato animal a la Cofradía de san Antón Abad de La Bañeza que, desde tiempo inmemorial, rifa un gorrino el día de su santo patrón, me sorprende primero y me indigna después ¡Hasta dónde puede llegar la estupidez!. ¿Sólo se defienden los intereses de los animales o se trata de cuestionar la relación de éstos con ciertas prácticas religiosas? Se pueden invocar las leyes que se quieran, pero la rifa de un cerdo no parece maltrato, se mire como se mire. Se puede entender que ciertas costumbres que se mantienen en algunos pueblos, como arrojar una cabra desde un campanario, se denuncien como bárbaras e injustificables, por muy ancestrales que sean.

No estoy de acuerdo con el maltrato animal, ni con ningún tipo de torturas, como las peleas de animales, ni con la utilización para experimentos científicos de goriles y chimpancés. No creo, como sostienen iniciativas como las del mencionado grupo ecologista o la del Proyecto Gran Simio, que los animales tengan derechos, porque éstos implican deberes, y los animales no los tienen ni los pueden tener porque les falta la conciencia (condenar a un animal como arrestar un fusil por matar a un soldado carece de sentido); pero las personas si que tenemos conciencia y deberes éticos, también hacia los animales. No son, pues, éstos los que tienen derechos sino los hombres los que tenemos deberes hacia ellos, por ejemplo no maltratarlos. ¿Pero qué tiene todo eso que ver con rifar un cerdo para sufragar los gastos de una fiesta?. Esta costumbre tan arraigada en muchos pueblos españoles, ¿en qué menoscaba al chancho?. En los pueblos del Bierzo Oeste, como recogía el inolvidable Manuel Rodríguez en su etnografía, este cerdo, que unas veces era de san Antón y otras de san Antonio de Padua, vivía libremente sin ser molestado por nadie, y los vecinos lo acogían y alimentaban cuando se acercaba a sus casas hasta el día de la fiesta. Si rifar un marrano es un trato vejatorio, no sé porque no protestan los ecologista por su sacrificio en los días de matanza, en los sanmartinos, o por su ingesta. Lo repito ¡hasta dónde puede llegar la estupidez de algunos ecologistas!

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