Diario de León
Carlos Frá
León

Creado:

Actualizado:

Es todo un clásico en España eso de que en las noches electorales todo el mundo gana aunque el tiempo pone irremediablemente a cada uno en su sitio. Y algo de esto puede ocurrir en el panorama político de Ponferrada después de que ayer se fraguase una moción de censura que abre una etapa en la que todos pueden acabar perdiendo.

Pierde ya, sin duda, Carlos López Riesco. El que más. Todo. Por un puñado de votos no alcanzó la mayoría absoluta y ha convertido estos 20 meses en una huida hacia adelante que le lleva a verse fuera de la alcaldía y con total probabilidad fuera de futuras listas del PP. Pierde su futuro político —no hoy— y se despierta de golpe de su sueño mundial al que había apostado todo.

Y aunque alcanza la alcaldía —y desde ayer muchos amigos que nunca hubiese ni sospechado— también Samuel Folgueral pierde credibilidad. Ha pactado con quien arrebató a su partido tres concejales tránfugas para inaugurar el ismaelismo, y a quien el PSOE siempre cuestionó su legitimidad para seguir o volver a la política tras el caso Nevenka. Gobernará con los votos de unas siglas que son en realidad «Ismael Álvarez Ponferrada», porque así fue diseñado este singular partido, y aunque su líder y creador anuncie que se echa a un lado de momento la escenografía de ayer no apunta ni mucho menos en ese sentido. Samuel Folgueral asegura que coge la alcaldía porque Ponferrada no se puede gobernar por «fobias» cuando él mismo recibe los votos de IAP precisamente por una pura razón de odio entre el que ahora dice que se marcha voluntariamente y el que fue su delfín.

Pierde sin duda Ismael Álvarez porque evidencia que su proclamado «amor por Ponferrada» se decide por fobias. Tendrá problemas para explicar que acaben en el PSOE los votos que arrebató al PP en las pasadas municipales y que no correspondían precisamente a su flanco más izquierdista. Y si se hace bueno lo de que «Roma no paga traidores» es posible que dentro de dos años el PP haya perdido la memoria y apueste por el borrón y cuenta nueva en Ponferrada, y su sueño más perseguido también se pierda.

Ahora la duda es si de todo este proceso también saldrán perdedores los ponferradinos. En las manos de Samuel Folgueral y su capacidad para exhibir que no tiene fobias y que no hay alcaldes en la sombra queda todo ahora.

tracking