CRÓNICAS BERCIANAS
Carne de caballo
Me complace esa coletilla que emplea el gabinete Cañete cada vez que se descubren trazas de potro en hamburguesas presuntamente de ternera, cannelonni de primera o relleno de lasaña suprema. «Se trata de un caso de fraude en el etiquetado que no afecta a la seguridad alimentaria del producto, ni implica ningún riesgo para la salud», nos tranquilizan ahora un día sí y casi otro también los técnicos ministeriales. A los políticos, que como las «mujeres y viceversa» no vienen ni con receta ni con manual de instrucciones para una mínima comprensión de sus actos, también se les debería adherir un etiquetado higiénico-sanitario cada vez que concurren a unas elecciones. Así el ciudadano común sabría un tanto a que atenerse, en contra de lo que ocurre actualmente cuando se planta uno frente al congelador del híper y se detiene en la lectura de los ingredientes de la caja de algún tipo de albondigas o de rollitos de primavera.
Lo que incomoda a la gente es que le den gato por liebre. Que se te pasen dos o tres semanas anunciando que portan en su ADN electoral dos tercios de picadillo de centro-derecha o de centro-izquierda y que nueve meses después, o veintiuno, descubras que te has llevado a casa derecha pura o contraizquierda. Eso es lo que recalienta estos días a muchos ponferradinos, que seguramente ni siquiera se atreven a dudar de que el resultado final de la combinación incoherente entre PSOE e IAP en la alcaldía de la capital de la Costa del Sil puede que llegue a resultar incluso menos perjudicial para su salud que el cóctel light del vigente gobierno minoritario del PP.
Lo que revienta al ciudadano no especialmente ideologizado es el fraude en el etiquetado de los firmantes de la moción, porque le convierten en gilipollas de solemnidad. Cuando se descubre un fraude de este tipo lo mejor suele ser retirar todas las partidas supuestamente contaminadas y no andarse ni con excusas ni con rodeos. De lo contrario, más pronto que tarde el cliente lo que hace es cambiar de proveedor en cuanto llega la primera oportunidad. Si la moción prospera los firmantes sólo tendrán una vía para evitar el duro «castigo» que les sobrevendrá. Como prometen en la receta de su moción en el tono más naif que uno pueda imaginarse: «Conseguir que Ponferrada sea un espacio maravilloso para vivir». Nada menos. De lo contrario serán carne de cañón.