Diario de León
León

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Después de aguantar años en los que nos convencieron de que el viento siempre soplaba del sur por no se qué extraña corriente del golfo, de que las compañías aéreas viajaban desde donde elegían de acuerdo a concienzudos estudios de mercado y de que los astros se encontraban alineados en Villanubla, resulta que todo era cuestión de subvenciones. ¡Vaya susto! Llegamos a pensar que lo peor de Ryanair eran las previsiones de gasolina y descubrimos que iban sobrados de combustible, gracias a lo que les enchufaba la Junta. Un aliciente que nos permite descansar: si no viajaban desde aquí era porque no teníamos dinero, que es por lo que no nos dejaban entrar a los de mi barrio en la discoteca aunque nos quitáramos los zapatillas, no porque fuéramos más feos.

La noticia de que la Junta haya inyectado 20 millones de euros para que la compañía irlandesa volara desde Villanubla tranquiliza el ego de León, donde ya se le había puesto al aeropuerto cara de hermanastra gorda de Blancanieves: ni nos quería el príncipe, ni nos hacían un favor los porqueros. Un cuento en el que durante todo este tiempo a la Junta se le llenó la boca con la excusa de que eran decisiones empresariales y que todos los aeropuertos tenían las mismas oportunidades, mientras el alcalde de Valladolid y su cohorte de empresarios pedían que se cerrara el resto porque no sobrevivían por sí mismos; como si fueran Cayetano Martínez de Irujo cuando critica a los jornaleros que cobran el PER y se embolsa el dinero de la PAC.

La trampa revela el secreto en el que estaban todos, como descubre la consejera de Turismo, Alicia García, al criticar al PSOE por haber aireado el contrato en lo que supone el reverso de la paradoja de Luis Miguel Dominguín: lo importante no es contarlo, sino hacerlo. Un reparto en el que el alcalde, Emilio Gutiérrez, y la presidenta de la Diputación, Isabel Carrasco, aprovechan para cargar con gusto contra Silván como si acabaran de entrar en el bar de Rick’s de Casablanca y, al pie del guión del inspector Renault, trilero habitual de la ruleta, se escandalizaran con el grito de qué vergüenza, aquí se juega.

Por lo menos queda claro que ahora ya no habrá ayudas para nadie, que se acabó el dinero para que los aviones vayan cargados de asientos vacíos, que la Junta no es mecenas de Valladolid... Al menos, que sepamos...

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