Diario de León
Publicado por
FELIPE RAMOS
León

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A estos castellanos, a los que bien dirigen sus políticos desde la poltrona de Valladolid, no les gusta nada que los del resto de las provincias que metieron a empujones en este engendro de Comunidad se quejen. Y, mucho menos, si los que lo hacen son los de León. Sí, sí de León y como dice la canción, contentos de ser de aquí.

Los de Castilla gustan de disfrutar de la ‘pax castellana’ que quieren implantar desde la Junta, al más puro estilo de esa que imponía Julio César con la fuerza de sus legiones.

Que se cierran aulas de la ESO y niños de once y doce años tienen que recorrer más de 140 kilómetros por carreteras de alta montaña para ir a estudiar, pues que se fastidien, pero en silencio. Y sí son de la montaña leonesa, con más motivo. Al fin y al cabo, estos que mandan este engendro desde Valladolid lo más parecido a una montaña que han visto son los Montes Torozos.

¿Quién será el culpable cuando esos niños se pierdan días de colegio porque las intensas nevadas impidan realizar la ruta ante el riesgo de un accidente? Es que aquí, señores de Castilla, en León, en sus montañas, nieva. Aquí, los niños tendrían que levantarse a las seis de la mañana para poder asistir a sus clases. Una hora a la que a buen seguro el consejero castellano Mateos, al que más bien podría llamársele ‘matao’, si se levanta es para beber agua, que no se olvide le llega de León.

Poco importan los niños, sus padres y mucho menos León y sus pueblos. El señor ‘matao’ dirige y ordena desde su lontananza castellana y, como en el mapa lo ve todo plano, los manda para Cistierna o para Astorga internos. Ya puestos, que los facturen en el Alvia para Valladolid, allí al menos podrán aspirar a tener un futuro cuando menos en la Renault. Una cosa, si lo hacen no olviden meter en el mismo tren a María Eugenia Gancedo y a sus dos escoltas, Luis Herrero Rubinat y Francisco Javier Gómez, pero sin billete de vuelta.

Y ahora saldrán con aquello que tanto les gusta como que los leoneses somos unos quejicas, que nunca estamos a gusto con nada, y es verdad pero con nada que venga de este engendro castellano que sólo ha hecho que quitarnos; o mejor aún, que somos unos provincianos. Ese es ahora el insulto de moda en Valladolid: provincianos. Pues miren señores de Castilla, sí, y a mucha honra.

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