LA LIEBRE
Despoblación
Para hacer suyo el chiste, a la Junta le ha dado por pedir que se desalojen de los pueblos a los animales y a los niños primero, que el resto ya irá detrás. Los dos objetivos en los que se fijan las decisiones de la administración autonómica para cerrar colegios de la ESO y acabar con las unidades veterinarias en diferentes zonas de la provincia. Una manera más para favorecer la cohesión territorial, dentro de ese diccionario de mano abreviado en el que cohesionar es sinónimo de arrejuntar. Un capítulo nuevo para esa agenda de la despoblación que encuadernan Herrera y López en las Cortes en Valladolid, cuando hablan de las colonias mientras disfrutan de la civilización del te de las cinco.
La decisión pilla a los rapaces de vacaciones y al ganado impaciente por desflecar los pastos, dos especies en peligro de extinción, sobre las que antaño cimentaban los viejos los augurios sobre el futuro del pueblo: si se juntaban once guajes para cada lado a jugar al fútbol en la vega y cada uno tenía que sortear tres boñigas para llegar a la portería contraria, había una generación más asegurada. Dos pilares a los que atacan a la vez con argumentos económicos y las leyes de su parte, que es lo que les queda a los políticos cuando no les alcanza la razón. Un castillete en el que enrocarse para justificar que se acabe por convertir la montaña leonesa en el cortijo de Don David, quien por ahora ya goza del contrato de saneamiento de la cabaña ganadera para decidir entre las reses suyas y las que no le venden. Una artimaña para defender que un rapaz tenga que hacer 140 kilómetros en autobús por carreteras asfaltadas con nieve para bajar de Picos de Europa a la escuela elemental, o ir interno a Astorga o León como alternativa, por la tontería de no poder compartir centro con los más pequeños al haber pasado de Primaria a la ESO. Un cuento, al que sólo le falta la música de gorgoritos y las cabras de Pedro para resucitar a Heidi, detrás del que sólo se esconde la máxima del ahorro miope que ignora el valor del tejido social de los pueblos. Otro recorte de derechos básicos de la ciudadanía, a la par que ceban los convenios con los colegios concertados y recortan profesorado en los públicos. Un empujón adicional para intentar que la gente abandone los pueblos, se concentre en los grandes núcleos y los servicios sean más baratos. Se piensan que aquí el estribillo de los chistes acaba como en Lepe.