Diario de León

HISTORIAS DEL REINO

Hasta los cielos lloran

Publicado por
MARGARITA TORRES
León

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No es para menos. Con la que ha jarreado esta Semana Santa bien pareciera que el Altísimo deseara que pasase pronto, casi de puntillas, la celebración de la Pasión de Jesús. Ya van dos años, los mismos que llevamos de crisis, que la nota gris de los cielos empaña 365 días de trabajo, esfuerzo, voluntad y fe. Pisando los charcos, empapados hasta los huesos, muchos valientes se atrevieron a sacar los pasos de sus cofradías, a desfilar por las calles de León. Otros, menos afortunados, sufrieron entre lágrimas al no poder procesionarlos. Vaya para todos ellos nuestro respeto y admiración.

Quizás porque tocó escuchar, leer y ver más que asistir, dada la mal templanza de los cielos, hemos sido testigos de las formas en las que nuestra Semana Santa se escurre en las noticias allende nuestra provincia. Para muchos medios lo único digno de destacar, una vez más, fue el dichoso Genarín. Y perdónenme sus cofrades, a los que alabo la costumbre de pasear por nuestras calles degustando vinos y tapas, como cualquier otro leonés o foráneo que venga a nuestra ciudad. Pero la Semana Santa de esta tierra es mucho más que el difunto pellejero.

Cientos de años a las espaldas, pasos de escultores de renombre internacional, historia ancestral, costumbre, horas ensayando toques de tambor y corneta, abriendo claveles, midiendo y estudiando, organizando a una tropa no siempre obediente. La Semana Santa leonesa en nada desmerece de la vallisoletana o zamorana, ambas excelentes y de calidad. La Bañeza o Sahagún, enclaves con honda tradición, atraen cada vez más turistas.

Sin embargo resta un último empuje en la promoción, para que cuando se hable de estas fechas y lo que representan, a nivel provincial, autonómico o peninsular, sintamos orgullo de lo nuestro y no cierto rubor al asistir al titubeo de algún locutor de radio nacional al mencionar, desde las ondas, que «en algunos lugares cercanos a Valladolid es costumbre que algunos pasos se inclinen los de delante mientras los de atrás se alzan, para que pareciese que unos se arrodillaban ante otros» (sic). Supongo que se referirían a León, aunque ya es mala leche la que gasta a veces el personal, amén de ignorancia en el manejo de la lengua de Cervantes. O fallo nuestro, que no sabemos vender lo que tenemos y exigir a quienes nos representan que lleven nuestro nombre en un estandarte bien alto.

Los únicos que tienen derecho a sentirse incómodos esta Semana Santa son los papones, que hubieron de guardar la túnica un año más, y los hosteleros que, entre el incremento del IVA, la reducción de los salarios y la situación económica general, han perdido demasiada recaudación. España, León, viven del turismo. A ver si algunos se enteran, porque hasta los cielos lloran con tanto sordo, mudo y ciego con mando en plaza.

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