HOJAS DE CHOPO
Aislados
La plataforma «Más vuelos, más futuro para León», presentó el 16 de febrero 50.000 firmas para reivindicar el futuro de nuestro aeropuerto. El 1 de marzo todas las fuerzas políticas de León, en un gesto que les honra, por no partidista, criticaron la ayuda, por agravio, a una compañía que opera desde Valladolid.
No caeré, por supuesto, en la tentación de criticar a la ciudad castellana, a la que me unen cariño, afectos y admiraciones. Es más, lamento que desde aquí no se defiendan nuestros intereses con la misma fuerza. Y lamento la crítica que se hacía, a raíz de la conmemoración del Estatuto, a la falta del sentido de comunidad.
En este caso el político responsable hacía partícipes a todos de esa culpa. ¿Generosos sólo con las culpas? ¿No decía, por esas fechas, el paramés que participó en el dibujo del mapa autonómico que la inclusión leonesa se debía a razones políticas? Ideológicas, creo.
Sin consultarnos, y para preservar nuestra inocencia, nos llevó a un redil alejado, pobrecitos de nosotros, de la tentación de pensar según otras ideas que no fueran las suyas. Debemos agradecerle las buenas intenciones por alejarnos de la tentación del pecado.
¿Se atrevería él, u otro político cualquiera, a preguntar a los leoneses qué pensamos de esta inclusión?
Aislados doblemente. Desde el aeropuerto se vuela, de momento, sólo a Barcelona —varias propuestas de destino sin consolidar reducen considerablemente el número de viajeros—, con obligación de pernoctar en la ciudad. Y si es lunes, dos días. Resulta poco práctico y atractivo. Vía tren, menos frecuencias, en general, a Madrid, la espada de Damocles sobre conexiones asturianas, ponferradinas, vallisoletanas…, y complicados accesos a otros destinos, otro castigo más a los pueblos.
Nos queda, de momento, la red de autobuses, a pesar de desmantelamientos recientes y una estación capitalina que tiene aire de desolación. Ojalá que las carreteras sigan vivas, con los carburantes y precios de peaje más bajos.
Dicen con ironía que las salidas de los jóvenes leoneses son por tierra, mar y aire. A alguien se le ocurrirá algún día la fluvial, haciendo el Bernesga navegable. Y no doy ideas. Recuerden la conocida promesa electoral de Azaña: un puente en un pueblo que, según le apuntaron para subsanar el desaguisado, no tenía río. «Pues apunta también un río», cuentan que ordenó. Aparte veracidad, ironía y anécdotas, hay una cosa clara.
Necesitamos un modelo de transporte público que priorice el transporte de las personas sobre el transporte minoritario, caro y poco eficiente. Y no es cuestión ni baladí ni partidista.