AL TRASLUZ
Traducción perfecta
Una estudiante leonesa acaba de lograr el primer premio del Concurso Nacional de Griego, representado al Instituto Valle de Laciana, en Villablino. Carmen González hizo una «traducción perfecta» de Jenofonte, a juicio de sus examinadores. Interesarse por las lenguas clásicas en estos tiempos es ya toda una epopeya digna de ser cantada por los aedos. También ahora muchos españoles se sienten abandonados a su suerte, como aquellos mercenarios griegos perdidos en medio de Persia, y de cuyos avatares nos informó Jenofonte en La retirada de los 10.000, pues él era uno de ellos. Parece mentira que hoy los neonazis griegos hayan obtenido 17 diputados, con el manido lema de Grecia para los griegos, cuando si hay algo que somos todos es griegos a la romana. Ah, la antigua Grecia cuando podías toparte en el ágora con «Platón and the Platers» tocando Only you. Por desgracia, la mayoría de los españoles sólo conoce hoy de esta antigua cultura el yogurt, y a Demis Roussos si son muy aficionados a la novela histórica. Pero el eureka por el descubrimiento de la democracia ocurrió allí, aunque se tratase de un modelo rudimentario, club de golf para unos pocos. En la mitología, Europa fue raptada por un toro, hoy también nuestro continente tiene raptores. De ahí que sea fundamental volver la mirada hacia las humanidades, como ejercicio de autoproclamación de nuestra identidad, cuando cada vez más personas buscan una salida, como los 10.000 de Jenofonte. Pero ahora son muchísimos más.
Detrás del logro de esta alumna, hay un centro, el mérito de un profesor —Manuel Ángel Vega— el diario ejercicio de fe en la cultura del esfuerzo, esa asignatura pendiente. El sistema educativo se nos cayó en algún socavón del camino, y allí permanece, junto a los anteriores. Quizá, los padres no hemos contribuido mucho a que saliese. ¿Alguien cree aún que la crisis tiene sólo que ver con el dinero?
La Historia no se repite, pero nada nuevo hay bajo el sol de la condición humana. En su obra Los ingresos, Jenofonte proponía a los políticos atenienses superar la falta de fondos mediante la acogida de extranjeros que dinamizasen la economía. ¿Les suena? Seguro que no hace falta que Carmen lo traduzca.