Diario de León

TRIBUNA

El PP, enemigo del carbón leonés

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José giménez martín militante socialista. ex senador
León

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Pronto hará dos décadas en que el carbón leonés se ve sometido al acoso del Partido Popular en todos los frentes institucionales, con el único objetivo de forzar el cierre de la minería y, por extensión, una provincia de León que no era cómoda para los políticos populares. Reivindicativa y realista, León rechazaba los continuos agravios a la industria de otras provincias y comunidades… y eso no era cómodo para un PP que intentaba aplicar su rodillo también en la montaña leonesa.

El PP ha sido y es el principal enemigo del carbón leonés, aunque no el único; sabemos de políticos y funcionarios en Bruselas y en España que militan en la liga contra el carbón leonés y no desaprovechan oportunidad para atacarlo en cualquier frente, lo que sin duda contribuye a dificultar aún más la ya difícil situación de pervivencia.

El primer gran envite se produjo nada más llegar al Gobierno el señor Aznar, que conocía como ex presidente de la Junta un sector que, desde el gobierno de Castilla y León, ya despreciaba. Se lo encargó al señor Pique, que raudo se puso a disposición de las eléctricas y lanzó el famoso protocolo eléctrico. En aquella ocasión una gran concienciación de toda la sociedad leonesa se puso enfrente y se paró el impacto pretendido.

Un segundo momento de gran tensión y problema dio lugar hace tres años al recurso por parte de la Xunta de Galicia (también PP) al Real Decreto de incentivo al consumo del carbón nacional aprobado por el Gobierno Zapatero en plena crisis. Tres años han tenido que pasar para que este protocolo denunciado por el PP (en clara connivencia con las eléctricas) haya sido ratificado por el Tribunal Supremo.

El tercer gran envite lo estamos padeciendo desde hace meses en el empeño de acabar inmediatamente con la minería leonesa sin esperar al marco pactado con Bruselas por el anterior Gobierno, o aún mejor intentando llevarlo más allá de 2018.

Mientras Aznar se sentaba en los Consejos de administración de las eléctricas dirigiendo la estrategia, Vidal Quadras bombardeaba desde Estrasburgo, Feijóo desde Galicia; y Rajoy y su Gobierno sacaban la artillería en todos los frentes con la mano sorda del ministro Soria que ni siquiera ha tenido la deferencia de visitar las cuencas, recibir a los mineros o escuchar la voz de miles y miles de leoneses que en Marcha Negra se presentaron a las puertas de su ministerio a recordarle que sin las ayudas (aprobadas y no pagadas) León moriría. Entretanto Herrera y su gobierno, junto al PP leonés, se entretienen responsabilizando de esta situación al Gobierno de Zapatero con argumentarios falseados, medias verdades que son peores que una mentira.

Pero lo cierto es que Zapatero apostó por el carbón leonés como sector estratégico económicamente. Lucho por la modernización y la adecuación de la producción minera a la legislación medioambiental y apuesta por la planta de captura o el proyecto Ciuden, muestras que el Gobierno socialista no sólo luchaba por la permanencia entonces, si no por la conversión del carbón en un recurso de futuro para León.

Porque quizá si en el PP se valoraran las cifras como lo hizo Zapatero, conocedor del sector y su importancia, se tomarían medidas ya. La minería suponía el 20% del PIB provincial cuando las minas estaban abiertas, los cierres en las cuencas supusieron una pérdida del 25% de la población y de más cinco mil empleos directos. Ya hay más de 500 amenazas directas de desahucio entre las familias mineras en León.

Y mientras, el Partido Popular que siempre ha jugado a la ambigüedad con la minería, (beneficiándose de sus recursos al incluir en los Presupuestos de Junta y Diputación partidas con dineros provenientes del Miner, tan criticado por el ministro Soria) sigue buscando siempre resortes para impedir la continuidad de las cuencas y favorecer a las eléctricas mientras ratifican mociones y PNL de apoyo al sector. Vacías, sin más contenido que un respaldo sin euros y un apoyo sin subvenciones. Desde sus bancadas de gobierno, ahora han llegado incluso a rechazar el pago de las ayudas buscando excusas que rozan la ilegalidad y llegando a una presunta prevaricación al negar sin argumentos las subvenciones a las empresas, ayudas pactadas y aprobadas que garantizarían la continuidad del sector.

¿Pero por qué el PP no apoya el sector minero como el de la automoción? ¿Por qué un parado en la minería leonesa no es tan importante para el PP como un parado de la industria automovilística? ¿Por qué cuando el director general de Minas de Castilla y León clama por el pago de las ayudas se queda como voz única de un PP que más allá de un titular no ha apoyado ni una iniciativa legislativa o presupuestaria de respaldo al sector? Quizá porque el Partido Popular tiene siempre más compromisos con las eléctricas y más favores que pagar allí que en empresas que, mal o bien, han permitido sobrevivir a miles de familias leonesas. A toda una provincia que dependía del monocultivo del carbón para poder garantizar el empleo, el sustento económico de todas las cuencas.

Por eso no esperamos nada de la cumbre minera del 10 de junio que el señor Soria, ese ministro que tanto recuerda a Aznar, ha convocado por fin. El PP firmó ya hace dos décadas el cierre de las minas y pueden culpar de ello a Bruselas, Estrasburgo o Alonso, pero lo cierto es que los liquidadores militan todos en su partido.

Si como dicen en el PP le preocupan los mineros, mejor haría el presidente Rajoy en encomendar al expresidente Zapatero la búsqueda de soluciones en el formato que quieran (grupo de trabajo, comisión, etc), ya que reúne la faceta como nadie de conocedor y comprometido con el carbón como ningún otro dirigente político, del presente y del pasado, de todos sus vericuetos e intereses institucionales, sindicales, empresariales, y del alcance social que tiene su desaparición. Sería bueno para León, para Castilla y León y para España y estoy seguro que esta propuesta seria bien vista por la mayoría de leoneses.

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