LA GAVETA
Musac
Probablemente lo mejor que le ha sucedido a León en la última década es el Musac. Este museo ya es la más brillante carta de presentación de la provincia leonesa en muchos ámbitos y foros, en muchas ciudades y publicaciones; también en la élite cultural extranjera.
Es el faro de la modernidad, es una voz del arte y de la búsqueda que viene de León. Es un formar parte de la masa crítica artística contemporánea. Y eso es así porque el Musac se ha ido haciendo un nombre y un prestigio en el difícil mundo del arte contemporáneo. Ya es una verdad sólida, ya es respetado. Y esperado en el nuevo acontecer del arte.
Sí, es verdad, que León es célebre —y con total justicia— en otras manifestaciones. Es tierra jacobea, por ejemplo; es la provincia española con más kilómetros en la ruta cultural más famosa del mundo, y tan viva. Eso es importante. Y también lo es la gastronomía y otras realidades, aunque en un plano ya más limitado. Pero la propuesta cultural leonesa actual que dialoga con el mundo es el Musac y no el botillo o los templarios. La actividad de este museo no es ignorada por los críticos del arte moderno de Nueva York o París, de Londres o Berlín.
Todos los leoneses, sean de la comarca que sean, de la profesión que fuere y de la pasión gastronómica que prefieran, no deberían olvidar el papel que, humilde pero crecientemente, está desempeñando el Musac. Su propuesta, atrevida y lúcida, con no muchos medios económicos, pero con innegable talento, es un lujo. Y un orgullo para todos. La vieja capital del viejísimo reino, la ciudad pacífica y mesocrática, tiene un tesoro actual: un edificio espléndido con un discurso inteligente, radical y fecundo.
Y eso no puede malbaratarse. Ese legado en marcha no puede caer en las garras de burócratas indocumentados de Valladolid. Ese camino, ese reto y ese afán tiene que ser cuidado con el máximo esmero. Y potenciado en todo lo razonable, aún en estos tiempos de grandes dificultades económicas. Y que nadie diga que es más importante construir aceras que apoyar al Musac. Esa burda demagogia solo la defienden los analfabetos funcionales.
¿Tiene celos Valladolid del Musac? Me parece vergonzoso escribir esta frase, en cuyo contenido no creo, pero no es descartable que lastimosas tensiones de campanario estén perjudicando el buen nombre y el funcionamiento del museo radicado en León. Una de las pocas iniciativas autonómicas que han distinguido a la ciudad de Ordoño II.
Los leoneses no podemos consentir el declive o las turbulencias en torno a esta casa del arte que pertenece a toda la comunidad, sin duda. Pero que existe desde León y desde aquí ha sido ejemplo de búsqueda, de imaginación y osadía. De memoria, lenguaje y luz.