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JOSÉ A. BALBOA DE PAZ
León

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Circulan por la red los nombres de los consejeros de Caja España-Duero (ahora Banco Ceiss), con las cantidades percibidas desde 2004 a 2011 por dietas escandalosas. Son cantidades que llaman la atención porque en algún caso superan los 300.000 euros y en otros muchos los 100.000. No son cargos o trabajadores de la entidad, sino políticos de todos los partidos, sindicalistas y profesores universitarios los que se lo llevaron crudo durante años; pero también los que recibieron créditos preferentes, como denuncia Izquierda Unida respecto de alguno de sus directivos. Todo esto forma parte del expolio que ha terminado por arruinar estas centenarias instituciones de crédito. La pasada semana el gobierno del PP aprobaba el proyecto de reforma de las Cajas de Ahorro que, cuando pase el trámite parlamentario, se convertirán en Fundaciones, de las que por fin desaparecerán los representantes políticos y sindicales. ¡A buenas horas!

La crisis financiera que desde 2008 viene golpeando con dureza a muchos españoles tiene, sin duda, muchas causas; pero también es el resultado de la politización de las Cajas y de muchas malas prácticas. Entre ellas, tras la crisis del ladrillo, el intento de endosar a los pequeños impositores los desmanes cometidos por sus directivos, socializando las pérdidas. Por ejemplo mediante el engaño masivo que han sufrido muchos ahorradores, que no accionistas, a los que se vendieron, bajo engaño o con una información insuficiente, productos dudosos, como ocurrió con las acciones llamadas preferentes. Éstas fueron vistas por aquellos como una ayuda en su futura y precaria jubilación; pero muchos, por ejemplo en el Banco Ceiss, se han encontrado con que pueden perderlo todo, porque a diferencia de Caixa Nova Calicia no se quiere llegar a ningún acuerdo.

La crisis y las malas prácticas además han abocado a la desaparición del mencionado banco, que absorberá Unicaja. Probablemente esta absorción o fusión, como algunos quieren vendernos, es la que impide dar una solución pactada, como ha hecho la caja gallega con la implicación positiva de la Xunta. Unicaja quiere una absorción sin gabelas, en lo que también le sobran trabajadores, abocados a un ere que dejará a más de mil doscientos en la calle. El proyecto del gobierno sobre las cajas se adelanta aquí este lunes con la creación de la Fundación que va a gestionar la obra social y el patrimonio de lo que fue Caja España-Duero. Los fondos para llevar a cabo aquella son raquíticos, por lo que no habrá tal acción social, fin primordial en otro tiempo; y tampoco parece que el patrimonio, creado durante un siglo por los leoneses y castellanos, sea mucho, tal vez porque se ha dilapidado o porque la caja andaluza lo exige para llevar a cabo la operación. ¡Nos han dejado en la miseria!

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