León

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De momento, han tomado café. No ha trascendido si leonesista —es decir, solo—, cortado o con leche. Morano y Sendino han representado así su diálogo, sentados en una cafetería, pues en un despacho habrían sido palabras mayores, más oficiales. La propuesta de éste a don Juan para que sea candidato a la alcaldía con la UPL suena a coña marinera, aunque León carezca de mar. Y no es porque las segundas partes nunca hayan sido buenas, pues tanto la de El Quijote como la de El Padrino lo son, si no superan a las primeras. ¿Y Le seguían llamando Trinidad ?, preguntará algún lector cinéfilo y puntilloso, pues en tal caso caben las discrepancias. Pero llamar segunda parte al hipotético regreso de Morano al leonesismo activo es quedarse corto en la contabilidad. En caso de suceder, lo suyo estaría ya dentro de «la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte». O sea, puro marxismo de Groucho. ¿UPL carece de cantera propia? Morano dijo aquello de «solos podemos», pero fue hace mucho, en una galaxia muy muy lejana. Y él ya reconoció en su día que —a su pesar— el mapa autonómico estaba cerrado. ¿Qué pintaría en la UPL, incluso en el nada probable caso de que lograse la alcaldía, mediante victoria o pacto? ¿Y en la oposición? León no tiene mar, en efecto, pero sí tiene ríos. No es posible bañarse dos veces en el mismo Bernesga. Ni siquiera un chapuzón rápido y salirse. Todo fluye.

Las palabras de Morano han sido de gratitud, pero aún más de calculada ambigüedad. No toca. Es al primero a quien ha debido de hacerle gracia la propuesta. ¿Y a las bases leonesistas? Estarán que rugen, supongo. Ha debido de rugir hasta el león de la Metro.

Los partidos deberían mantener un equilibrio entre las generaciones de sus políticos, ni mandar a los mayores a jugar a la petanca ni encumbrar a los jóvenes por serlo. Pero los primeros pueden aportar experiencia sin necesidad de ir en una lista. No hay cafés para todos y Morano lleva consumidas ya muchas cafeteras, aunque ahora no tenga partido en el que militar. «Cuando la tarde languidecen renacen las sombras», se dice en la canción de la vieja molienda. Pero don Juan es más de rancheras.

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