CRÓNICAS DE ACULLÁ
Vino nuevo
La Denominación de Origen Bierzo, la más potente del ámbito vitivinícola en la provincia y una de las claves de bóveda de la agroalimentación en León, se juega a finales de mes una baza muy importante en el porvenir de esta industria, que resulta una de las que mejor ha sobrevivido a la crisis por su proclividad a la internacionalización. La renovación del Consejo Regulador y la próxima elección de nuevo presidente deberían trasegar de una vez por todas en este organismo un salto cualitativo relevante no sólo en la labor de certificación y control que desempeña, sino más allá un intrépido impulso adicional a la promoción y por extensión a las ventas de las elaboraciones de calidad que realizan bodegas y cooperativas.
Estas elecciones deberían servir precisamente para que la prototípica división que siempre atenaza al sector entre las sociedades cooperativas y las empresas privadas pasase a la historia más pronto que tarde. Los mimbres para que así sea, al menos de una parte, se han puesto o se intentan poner desde hace algunas semanas. Entre el sector de las bodegas privadas en la comarca brillan en estos instantes no sólo notables gestores y promotores, sino que además se les une a la mayoría de ellos la cualidad de estar implicados para aportar su tiempo, sus ideas, su diplomacia y su esfuerzo al bien común. La irrupción de estos profesionales entre la plana mayor del Consejo de la Denominación de Origen evitaría por otro lado que este organismo acabe finalmente anquilosado por su propia incapacidad para modernizarse, atado en buena medida a una larvada divergencia de intereses que no sólo no se ha superado en los últimos años, sino que lo que es peor se ha ido ensanchando por falta de voluntad en muchos casos para adivinar más afinidades que disensiones y también por la ausencia de diálogo.
Resultaría por consiguiente deseable que a finales de este mes el paso por las urnas en el Consejo Regulador trajera al sector en el Bierzo y en León ese aroma y ese frescor en la boca que destilan los estupendos vinos jóvenes que caracterizan a la denominación mencía, como punto de apoyo para alcanzar cotas mayores de complejidad en los proyectos pendientes que un buen puñado de nombres de prestigio en la vinicultura berciana parecen dispuestos a afrontar con el bagaje que les conferiría su experiencia y capacidad de liderazgo a todas las escalas.