PANORAMA
Egipto ante el caos
La muerte de medio centenar de seguidores de los hermanos musulmanes y del depuesto Mohamed Mursi coloca a Egipto ante el caos que la comunidad internacional deseaba evitar. El golpe de estado protagonizado por el Ejército con un apoyo mayoritario de la población puede desembocar en una enfrentamiento civil en toda reglas tras la represión incontrolada de la Guardia Nacional contra los manifestantes pro Mursi.
Los nuevos responsables del Estado egipcio se justifican afirmando que los fallecidos han sufrido los efectos de repeler varios ataques de grupos terroristas que pretendían liberar al presidente depuesto. Sea como fuere, este episodio sangriento enturbia muy peligrosamente el devenir de los acontecimientos y las posibilidades de un cambio lo más rápido y limpio posible.
Se ha demostrado que no se puede empezar la casa por el tejado. Lo suyo era, primero una Constitución consensuada entre todos los sectores de la sociedad y después las elecciones para llevar adelante los acuerdos pactados. Se hizo al revés y los hermanos musulmanes, muy bien organizados y con una enorme influencia en la sociedad por su acción social de asistencia, ganaron las elecciones y alcanzaron el poder gracias a una revolución popular que ansiaba democracia y libertad y que se encontró con un grupo político que utilizó esos resortes para islamizar la sociedad, beneficiar a sus partidarios y realizar una pésima gestión de la economía con un índice de paro duplicado, con una caída a la mitad del turismo y de las reservas, con escasez de gasolina, con apagones constantes en pleno verano a 45 grados y con una creciente inseguridad ciudadana en las calles.
La experiencia del gobierno Mursi colocó al ciudadano egipcio en una situación casi desesperada y volvió a salir a la calle para reclamar la recuperación del poder que había sido secuestrado por los islamistas sectarios. El debate internacional analizaba si hay golpes de estado buenos, como el de Portugal en el 74 o el de el 60 en Turquía, para justificar el desalojo de los hermanos musulmanes. Con asesinatos, nada es posible, sólo la guerra civil.