JAIME LOBO ASENJO
Hace ocho siglos
Hace ahora ocho siglos y un año de la mayor batalla habida en la España medieval, la batalla de Las Navas de Tolosa, hito histórico de primera magnitud, comparable a la batalla naval de Lepanto, y que año tras año, pasa en el más triste de los olvidos institucionales, pese a ser el acontecimiento decisivo, que viene a marcar el lento final de la presencia del islam en la Península Ibérica y por tanto en Europa, dado que la victoria cristiana anticipó la decadencia de Al Andalus, la tierra española invadida por los musulmanes, marcando así el futuro de la nación española.
En aquel 16 de julio de 1212, se enfrentaron entre El Cerro de los Olivares y Mesa del Rey en las Navas de Tolosa, las tropas almohades, comandadas por Muhanmad an-Nasir (Miramamolin para los amigos), tropas integradas por unos 200.000 hombres, con el objetivo de barrer de la península los reinos cristianos, a las formadas por las provenientes de Aragón con Pedro II, Navarra con Sancho VII, Castilla, lideradas por Alfonso VIII, y Portugal, faltó Alfonso IX rey de León, pero no sus caballeros que acudieron prestos a la cita. El contingente cristiano, lo integraban milicias, órdenes militares, huestes reales y algunos cruzados franceses, entre 3 y 5 mil hombres a caballo y unos diez o doce mil peones. Se calcula, que el ejército moro podría duplicar al cristiano.
La victoria de la coalición cristiana fue inapelabe y heroica. Pues bien, lo que debería ser una gran conmemoración a título oficial, sigue pasando sin pena ni gloria esta grandísima fecha. A mí me parece una vergüenza que no se celebre como se debería de celebrar, uno de los acontecimientos más importantes de nuestro pasado, mientras con todo boato, se celebran cosas mucho menos importantes y de mucha menor relevancia. Es una lástima, en cualquier otro país un acontecimiento semejante hubiera suscitado mayor interés, pero no en esta España donde a la primera de cambio, según nos convenga, nos arrojamos la historia a la cara, politizándola sin ningún rubor.