La opinión del lector
Reencuentro de dos minervos
Pero Fernando!... ¿Qué haces por estas alturas? Aunque yo ya lo sabía, pues desde aquí se ve perfectamente todo lo que pasa por ahí abajo
—¡Hola, Pepín! Ya ves. Un pequeño percance trabajando… y aquí me tienes.
—Es curioso, no hace ni un mes que dejé a todos los míos y te presentas ahora tú a hacerme compañía. Aunque no te creas, aquí me he encontrado con muchos de los nuestros. Siendo como somos, seguro que organizamos algo
—Pues que sepas que los tuyos, como tú dices, te recuerdan con mucho cariño. No te preocupes que no te van a olvidar tan fácilmente. Sobre todo tu querida Paqui, y también tu familia y esa otra gran familia que son tus «otros hermanos». Fíjate que quieren organizar algo en tu homenaje y que tú estés presente. Estoy seguro que estarás allí, con todos.
—No faltaré, seguro. Estas cosas siempre nos han gustado mucho a todos. ¿Y tú?, ¿dejas algo por ahí abajo?
—Qué quieres que te diga, Pepín, claro que dejo, dos preciosos hijos, que es lo que más me duele y más me preocupa, y una encantadora mujer. Lo voy a llevar mal. Pero algo me dice que me va a pasar lo mismo que a ti, que esa misma «otra gran familia de hermanos», me van a tener siempre presente.
—No lo dudes, Fernando. Es lo que tenemos los de Minerva, que somos una familia. ¿No viste con qué cariño nos despidieron?. Menudos cortejos nos prepararon. Eso es la familia.
—Bueno, y ahora qué vamos a hacer.
—Yo creo que lo mejor, es localizar a los que nos han precedido, que no han sido pocos últimamente y liarla por aquí arriba, ¿no crees?
—Me parece estupendo y ¡que sea enhorabuena!