EN BLANCO
Fabiola superstar
El oficio de contar, tan propio del columnista, radica básicamente en poner las cosas en contexto. Algo peliagudo si nos referimos al tema de los bancos, ahora mismo enemigos públicos número 1 de los ciudadanos pues, hablando en términos generales, han tenido con nosotros poca paciencia y menos piedad. La situación de Dilapilandia en que se ha movido este país ha provocado, y no hace falta decir nombres, que algunos se hayan llevado a casa hasta los tiestos. Si hablo en primera persona, los cuatro cuartos que aún me quedan siguen a buen recaudo en La Caixa, oficina de la Inmaculada, una entidad que te da algo de seguridad en estos tiempos tormentosos ya que la revista Euromoney, una suerte de oráculo en el mundillo de las finanzas, le ha otorgado el galardón como mejor banco de España y mejor banco del mundo en el tema de innovación tecnológica. Cosa sorprendente, pues la opinión generalizada entre los españoles en general y los leoneses en particular es que ya solo nos queda volver al puchero.
De cara al público en las instalaciones de la plaza Circular tenemos a un ramillete de muchachitas en flor. Charo, que de vez en cuando se lanza a escalar cumbres para olvidar los ajetreos del dinero. O Pilar, que todo lo que tiene de guapa lo tiene de gafura; lleva hasta tal punto su estricta gobernanza de la ortodoxia bancaria que, entre el pelotón de hipotecados, se la conoce como Señorita Satán. Pero la protagonista de estas líneas es Fabiola Marcos, una mujer sobrada de talento, presencia y voz. Ha sido cantante de la Orquesta San Francisco, es titulada en piano y canto por el Conservatorio de León, y en la actualidad está inmersa en varios proyectos musicales de muy distintas raíces. Hace unos días la vimos en el Auditorio como solista en el musical Grease, demostrando su jerarquía de superstar. ¡Qué tía!