DESDE MI PALOMAR por JOSÉ LUIS PRADA

No es cuestión de dinero

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León

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Desde hace mucho tiempo vengo observando que se está hablando lo poco y lo mucho sobre el enorme avance del sobrepeso (gordura) en los niños y en los no tan niños… La verdad es que es un problema que incide sobre todo en los países que se denominan desarrollados. En España creo que lideramos ese ránking siendo los primeros o segundos a nivel mundial… Cada dos por tres, se convocan foros, se organizan conferencias, hay debates en la radio, en la televisión. Personalmente cuando oigo, veo o leo tantas opiniones no salgo de mi asombro… Siempre me pregunto ¿Cómo es posible perder el tiempo así, disertando y buscando las causas del sobrepeso de nuestros niños y de nuestros paisanos? Todo son conjeturas y teorías, las dicen con solemnidad y con mucha prosapia, ¡ojo! Todos los que intervienen es gente preparada y ciertamente ese tema lo tienen dominado… Lo que, como decía antes, me sorprende es que casi ninguno mete de lleno «la mano en la llaga»; me explico: creo que el problema se ve con una claridad meridiana sólo con observar el cambio tan brutal que ha habido en las costumbres y usos en estos 20 últimos años…

Os habréis fijado que, hasta hace poco, una mayoría de las madres para alimentar a sus retoños no le daban la «teta» porque eso era como un atraso… En vez de darles de «mamar» de su pecho les daban esos maravillosos potitos «adaptados a cada momento del bebe»… Era lo más chic. La publicidad y la tontería imperante les hacía creer que así, sus niños se criarían mejor y ellas, se conservarían más guapas. ¡No te jode! Siempre estamos en la misma… Se quiere cambiar lo establecido por la propia naturaleza durante toda la existencia del género humano por una fatua modernidad que te venden como si todos nuestros antepasados fueran tontos y nosotros, los de ahora, los más listos de toda la historia de la humanidad… ¡es increíble!

Mirar a vuestro alrededor… no veis que los niños ya casi al nacer les ponen la consola delante «de los morros» para que no molesten… Cuando tienen tres, cuatro, cinco o seis años ya no salen a jugar, están tan absortos y mediatizados por «la puta consola» que se pasan las horas muertas delante de ellas… ¿Qué sucede?. Primero: que están jodiendo la vista. Segundo: que su cuerpo no gasta energía… ¿consecuencia? Van «cosechando» grasa, almacenando azúcar y generando colesterol… Que quede claro que no pongo en duda los avances de la tecnología, hay que aceptarlos… lo que si afirmo es que nunca pueden sustituir al normal gasto de energía que necesariamente tiene que consumir un niño; lo contrario, es ir contra las leyes no escritas de la naturaleza… ¿Y los adultos? ¿Qué está pasando con ellos? Pues muy sencillo, se pasan las «horas muertas» delante de la televisión… y manejando internet, se pasan días y días sin hacer esfuerzo físico alguno… ¿Subir las escaleras? ¡quía! «Me puedo herniar»… Andar, esforzarse, sudar ¿para qué? «Yo ya lo hice bastante», dicen… A todo esto hay que añadirle la alimentación. Fijaros cualquier día en la cola del supermercado, en lo que compra la gente de vuestro alrededor para comer, seguro que os sorprenderá la cantidad de dulces y bollería industrial, de pastas, de precocinados, refrescos y de otros productos «listos para comer…» No se necesita esfuerzo alguno, se compran, se pagan y se comen, así, sin más… ¿Qué pasa? Que se va «caminando» poco a poco hacia un exceso de peso que no se puede controlar…

Po cierto, estos días se está diciendo que en Cataluña, muchísimos niños, más de 50.000 sufren desnutrición. Yo eso no me lo creo. Alguien, seguro, me dirá: «Hablas desde la perspectiva de la gente pudiente»… Y no, hablo desde el sentido común y la observación del día a día… Hemos cambiando nuestras costumbres y hemos cambiado el orden de prioridades… Alimentarse bien no cuesta más, pero hay que molestarse en cocinar, en preparar un buen cocido como hacían nuestras madres con el que tenías para comer casi toda la semana, porque quedaba sopa para otro día, con la gallina te hacían unas croquetas impresionantes y los garbanzos que sobraban, ¡anda que no estaban ricos con un sofrito…! y como esto, otros muchos platos… Pero hacer eso, requiere tiempo y dedicación, y la gente no está por la labor. ¡Invertir el tiempo para que tus hijos aprendan a comer en condiciones! No, no merece la pena… Hoy nos parece más importante gastar en ropa y en calzado de marca y que el niño tenga este, el otro y el de más allá de los juegos en boga. No es cuestión de dinero, es cuestión de responsabilidad y prioridades… Al final, siempre llegamos a lo mismo: Habrá, mejor dicho, tenemos que volver a las raíces y aprovechar los productos que nos da la madre tierra si se cuida y trabaja un poco en ella. Y así disfrutar de esa cocina ancestral que hemos olvidado de nuestros mayores y que era fácil, sencilla y barata..

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No, no es cuestión de dinero…