CORNADA DE LOBO
Vida recia
Tiene 123 años ese tipo, aunque hasta ahora se creía que el hombre más viejo del mundo era un músico español que vive desde hace ochenta años en Nueva York, Salustiano Sánchez Bláquez, cumplió ya 112, Guinness dixit. Pero se supo hace días de un humilde agricultor indígena aimara que vive en Frasquia (departamento La Paz, Bolivia) y ha cumplido 123. Le bate al español muy sobrado y merece esa corona añadiéndole pedrería y la sonrisa cínica de quien triunfa sin especial esfuerzo.
La foto de este indígena que ha circulado por la prensa del mundo le muestra bien abrigado y con pasamontañas inca... lo pide el vivir a más de cuatro mil metros de altitud, demostrándose así que si el calor acorta la vida, el frío la estira... pero 123 inviernos son muchos inviernos... aún más en esas alturas donde se pasa uno el día subiendo o bajando porque todo es cuesta... y en la vida del labrantín, el triple.
Para pillar energía y combustible con que resolver tanto ímprobo esfuerzo, los indígenas bolivianos llevan siglos mascando hoja de coca... quizá lo de la acreditada longevidad boliviana tenga algo que ver con esta práctica tradicional... y también el comer quedándose con hambre, lo que para esta gente no es un consejo de suplemento dominical, sino una obligación de la tacaña vida perra que les reservó el destino.
Sin embargo, llama la atención el nombre de este matusalén aimara... es muy garcíamárquez: Carmelo Flores Laura. .. tiene ecos... y qué modo guapo de apellidarse... lo curioso es que un aimara tenga esa lírica castellana en su carnet... ¿y sus viejos nombres?...
El Registro dice que Carmelo nació en 1890, casi como el turrón 1888... entonces, España aún tenía las últimas colonias que perdió al poco... y el bueno de Flores Laura , a lo suyo, ajeno total a nuestro drama, en sus alturas y azadón... le oigo tararear lo del pobre peón, madrugón tras madrugón con lluvia, escarcha o pampero; a veces me duelen fieros los hígados y el riñón ... y como el peón de Yupanqui: En más de alguna ocasión quisiera hacerme perdiz por ver de ser feliz en algún pago lejano, pero la verdad, paisano, me gusta el aire de aquí ... Ese debe ser Carmelo.