La opinión del lector
El turismo en
periodos de crisis
Durante estos últimos años, y más en la actualidad, ha proliferado el turismo de la crisis. El bajo poder adquisitivo, el paro y inestabilidad han hecho que muchas familias durante el periodo vacacional opten por irse de vacaciones a sus respectivos pueblos; como huéspedes en casas de familiares o amigos y de cámping, otros incluso se acogen al turismo de intercambio; ya que es más económico.
Anteriormente se cogían paquetes vacacionales a hoteles en primera línea de playa, en zonas de patrimonios artísticos y culturales o albergues de montaña; tanto en España como en el extranjero.
Los que se van a los pueblos disponen de alojamiento gratuito y es una oportunidad para reencontrarse también con los que siguen siendo sus parientes o los que fueron en su día sus vecinos.
La crisis ha hecho que muchas familias se junten, cuando antes unos se iban de vacaciones a un lado y otros a otro.
Aprovechan estos días en los pueblos para tomar el sol y salir de ese estrés diario que cada vez es más agudo en las ciudades, acuden a las fiestas de los pueblos y las reuniones entre amigos.
Muchas casas que un día cerraron sus puertas en la mayoría de los pueblos, vuelven a abrirse durante los meses del verano para convertirse en un destino de vacaciones; ésta ha sido una de las opciones que la crisis ha traído consigo, la de cambiar la habitación de un hotel por las viviendas de familiares.
Como he dicho más de una vez, cuando hablamos de nuestro pueblo lo decimos como algo muy familiar, antes ser de pueblo era sinónimo (erróneamente) de ignorancia, pues bien, «el pueblo», en muchos casos muy bien defendido por sus paisanos, ahora se ha convertido en moda y recurso contra la crisis. La gente que se va retirando o en vacaciones se va de las grandes urbes para volver a sus raíces cansados de la monotonía diaria que supone el vivir en las ciudades.