La opinión del lector
Trampa mortal
El canal de riego del Esla eso es lo que es: una trampa mortal para todo aquel que caiga en sus aguas. El mejor nadador tiene las mismas posibilidades de salir de él que una mosca que caiga en la tela de una araña. Llevo 25 agostos en Villaquejida y en ese tiempo han perecido en el canal tres vecinos, al menos. A este tenor¿cuantas víctimas ha habido entre todos los pueblos por los que pasa? Ese canal con paredes muy lisas e inclinadas de hormigón hace inútil cualquier intento por salir de él. No se ha previsto ninguna medida de seguridad que pueda ayudar a la víctima, como sería escaleras de gato en sus paredes u otros dispositivos. Todo lo que hay es un cartel que prohíbe el paso, lo cual es un insulto para esas gentes que para trabajar no tienen más remedio que convivir con esa trampa. Los técnicos que se ocupan del caso no se han roto demasiado la cabeza a la hora de dotar a ese canal con algo más de seguridad para las personas, algunas de las cuales seguirán cayendo y muriendo, en él. Este asunto es una vergüenza fruto de la desidia administrativa que, en este caso, dura más de medio siglo.
La hoguera de las vanidades
Se me ocurren muchas razones para entender la tercera derrota de Madrid en la carrera por organizar unos juegos. Sin embargo, me basta con pensar en que en las cuatro primeras citas olímpicas de este siglo dos han sido en ciudades europeas: Atenas y Londres. El cincuenta por ciento. Con esa premisa, ha sido una irresponsabilidad presentarse a las dos siguientes convocatorias. Por pura lógica no se lo iban a dar a Europa de nuevo. En dos mil veinticuatro seguramente será el turno del viejo continente y ahí están esperando ciudades como París o Roma que si supieron ser prudentes y sensatas. Mientras tanto Madrid verá envejecer su estadio olímpico, construido por los sueños de grandeza de un alcalde que dejó arruinada la ciudad y como premio fue nombrado Ministro de Justicia, qué ironía. Más autocrítica y menos orgullo vacío porque si tras un tercer fracaso no hay consecuencias en forma de reflexión, ceses o dimisiones, volverá a repetirse.