LA GAVETA
El mundo
Gira el mundo gira, y también giraba en Ponferrada en 1965. Yo tenía un amigo que se llamaba Carlos Antonio que vivía en la calle de la Paz, que entonces tenía el nombre de un general, no recuerdo cual. Gira el mundo gira, yo había cumplido doce años y esa fue la primera canción que supe como tal, que me gustó tanto. Mi amigo se la sabía de memoria, y sabía que el cantante era italiano y que se llamaba Jimmy Fontana.
Gira el mundo gira, la canción lo tenía todo, y la ciudad estaba en el mundo, y aquella música dulce sonaba y gustaba lo mismo en las orillas del Sil que en las del Tíber, en las del Sena que en las del Río de la Plata. Me sentí universal, sentí que no estábamos tan solos los bercianos en medio de la niebla y el carbón húmedo que iba en los largos convoyes que salían cada día desde la estación del Norte. Gira el mundo gira, todo el Bierzo la cantaba, y la radio la emitía, y parecía que todos estábamos girando. Y girábamos, claro, de tantos modos.
Gira el mundo, gira. Cerca de la casa de Carlos Antonio estaba la gasolinera Garnelo y en frente una mercería con una dueña joven y muy guapa. También la casa donde había vivido unos años antes Juan Benet, aquel señor tan alto que era ingeniero de caminos, que era de Madrid, que leía en inglés y que observaba con mucha curiosidad la norteña bravura de las calles y trabajos del Bierzo. Que serían el magma del que surgió su novela «Volverás a Región».
Gira el mundo gira, y cada vez que escucho esa canción aparece aquel escenario. Que gira y gira, enorme aspa de tiempo y melancolía, aspa de camiones viejos que rodaban por la ciudad entre estruendos metálicos; inmensa rosa de rostros que murieron, dolor y barro, hombrones de los bares, caballerías y legumbres, el humo de las locomotoras en los andenes de la MSP, mujeres con andares de princesa en medio de la tierra gris de la vida. Giraba el mundo, con sus amores apenas nacidos que cuenta la canción y yo no sabía que era un amor, no podía saberlo. Solo me fascinaba la música, con eso me sobraba.
Gira el mundo, el Bierzo del mundo, Ponferrada de Franco aún no del todo anciano. Gira una fábrica de gaseosas que había en aquella calle, donde te daban una entrada para el cine si llevabas siete caperuzas de botella. Y en la esquina de la calle Alcón la policía entonces, con sus funcionarios altaneros y peligrosos y con el maquis casi aún humeante en algunos rincones de la ciudad. Giraba el mundo, eso era lo que contaba. Y gira y gira y ahora mismo vuelvo a escuchar esa canción que abrió una adolescencia. Primera piedra de música y palabras.
La escucho de otro modo ahora que ha muerto Jimmy Fontana, qué pena.