Diario de León
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El Papa cambia su secretario

Se consumó la noticia largos días esperada. Francisco I, oída la mediática pogre y repe obsesionada con augurios reiterados en la reforma de la Curia Vaticana, decide tras la necesaria reflexión de varios meses cumplir con la tradición de escoger su secretario. La prensa de inmediato extendió la noticia del cargo depuesto, aún en funciones, sin cuya ocupación prorrogará encomiendas altas, para una personalidad de su talla. Nos lo muestran la sonrisa y el talante salesiano que mostró siempre en medio del vendaval de acusaciones por parte de quienes no conocen ni su persona ni su currículo en plenitud. Sin ocultar dificultades en la vida y en sus siete años de adjunto Papal, con gestos positivos.

Especialmente llamativo han sido las exageraciones piadosas leías con autorías femeninas conocen el entorno vaticano. Sería bueno que las tales recordaran una vez más el si moveatur, promoveatur, y queda dicho todo que respondió Benedicto XVI. Parece que «tenía a alguien a su lado».

Nunca se ha obviado los posibles errores tratándose especialmente de los intríngulis del Vaticano, pues son humanos, también el Papa, a excepción de su infalibilidad, y muy a propósito viene al caso la doctrina espiritual de San Ignacio que se medita en el cuarto día de sus EE. El hecho de las dos banderas tentadoras, la de Cristo y la de Lucifer en danza maligna siempre cual principal corvo que decían para la situación que nos ocupa, a Paoletto, el italiano.

Mayor soporte ofrecen las palabras de Jesús en el Evangelio, cuando dice: «Las puertas del infierno no prevalecerán». Sin atemorizar que la vida del cristiano se caracteriza por la alegría, junto con la fe, esperanza y caridad, predicadas cual a cual estas tres virtudes por sendos últimos Pontífices .Y más Evangelio: «Yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos». Las cruces por medio, como Él nos mostró.

Los papas se esforzaron en adaptar con concilios, sínodos, encíclicas y gestos personales las reformas de la Iglesia, según exigían las circunstancias de la historia y las necesidades pastorales de los humanos.

No se conocían, sin embargo, augurios y deseos tan interesados en las reformas como las esperadas del Papa Francisco por parte de creyentes y agnósticos con especial énfasis en la curia. Todo empezó con la renuncia histórica de Benedicto XVI. Una tarea costosa no siempre fácil como se apunta desde fuera paradójicamente. Es mucho más difícil de lograr el cambio interno pedido a todos los creyentes particularmente en las homilías y gestos que acompañan al Papa Francisco desde su toma de posesión y en la JMJ.

Se esperaba un número indefinido de conversos al cristianismo auténtico de jóvenes dudosos en su fe, arrastrados y convictos en pos de la bandera buena y única que nos refuerza la esperanza y hace felices, la de Jesús, lo que se podrá escuchar de puertas hacia fuera, «yo estoy con Jesús y con la Iglesia».

Sería bueno que llegara una conversión parecida también al profetismo citado, asumiendo el símil de la respuesta dada por la Madre Teresa en cierta ocasión al preguntarle, ¿y ahora quién pone la primera piedra? Usted y yo. Fue la respuesta. Se agradece a Bertone su semblante sonriente, y su largo servicio a la Iglesia. A ver a quién picotean. Saludos.

Ángel Carvajal Carrera. león

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