CORNADA DE LOBO
Adorables
Tamara Falcó y Miley Cyrus, cada cual en su papel y en sus distintos ecos, fascinan cantidubi a la peña de su edad... son referencia de estilos, dos iconos familiares y encajados todo el día en los retablos del cuché o del telechismorreo... y son dos polos distintos, uno de limón y el otro de agua bendita.
La entonces modosita Jana Montana, hija de la pastelería Disney, sube ahora a los escenarios a cantar en bragas ante un bosque de cámaras y una espesa chavalería que adora sus aberrantes niñadas y adopta sus extravagancias, sus pelos, su gestualidad provocativa, sus ropitas y, sobre todo, toma nota de su filosofía: « Al fin puedo ser la perra mala que realmente soy »... lo dijo en la Mtv el lunes... caramba, perra... y además, mala... uy, ¿muerde?... días antes declaraba en una revista de amplia difusión internacional: « la cocaína es asquerosa, pero la marihuana y el mdma son drogas sociales que te hacen sentir feliz, abierto y agradable ».
Esta chica (los que la manejan) está empeñada en exorcizar su melosa imagen de pollita firulí y hoy se inventa actitudes transgresoras y esparabanes que obliguen a hablar mucho de ella (es el objetivo, reconoce algo chula)... y si Madonna salía con sujetadores de lata o Lady Gaga con un traje de chuletas de ternera, ella saldrá con perejil en el culo y mordiendo una reineta.
Anda, Tamara, dile algo a esa tía.
Tamara Falcó es otro mundo y otro limbo, es la pera y la candidez arcangélica superpijísima: Dios no tiene WhatsApp, pero es mi contacto favorito .
Tamara es también una nena adorable , pero la adora casi nadie y se arreó un severo leñazo de humildad al ver fracasar a la primera su programa de televisión en el que iba a enseñar su mundo, su luz, sus cositas... pero como no eran sus cositas , que es lo que da éxito a los programas que se abren por la bragueta, la peña cambió de canal.
En fin, la casa de Tamara es una nube rosa con doce baños y director espiritual... y le cuadra con admirable precisión aquella descripción ácida que hacía Alvite de una señorita coruñesa: es una mujer tan evaporada, que ante ella se tiene la certeza de que, si quedara preñada, pariría gatitos .