FRANCAMENTE
Apurar el trago
Mientras las uvas están pudriéndose en las viñas víctimas de la niebla que, día sí y día también acude a su cita matinal en las zonas bajas del Bierzo, la DO busca, y no encuentra, a su presidente. Otra niebla, ésta más densa, parece que fue la responsable de la ceguera que, en su día, desorientó a quienes metieron a nuestros vinos en un callejón sin salida en aras de buscar un equilibrio de fuerzas tan artificial como dañino.
Intentar hacer ‘encaje de bolillos’ con los censos es el recurso fácil y el camino más rápido para lograr el fin perseguido. Una victoria del ‘aparato’, pero de consecuencias perniciosas para el sentir real del berciano de a pie — y aunque parezca lo contrario, tengo que decir que sigo hablando de las elecciones al Consejo Regulador —. El consenso no se busca de antemano, igual que nadie debe salir a empatar un partido. Debe ser una prerrogativa del vencedor tender puentes de entendimiento para lograr un beneficio común. Por eso, amañar las quinielas es dinamitar un proceso de elecciones y abocar, a quienes concurren, a la autodestrucción. Por eso, francamente, no entiendo que ahora se rasguen las vestiduras quienes han provocado este desaguisado. Tampoco que vengan de bomberos los que provocaron el incendio, intentando salvar un proceso de elección de presidente, y que no es otra que, con estas condiciones, crear un gigante con los pies de barro. No es la elección el fin del proceso. Es el inicio, apuntan muchos, de un camino de tortuoso peregrinar con un lustro de probable penitencia.
Y es que con los focos centrados en el debate de la persona que ocupará el cargo de Alfonso Arias —el viticultor no el otro—, poco o nada ha trascendido de otras cuestiones que condicionarán el devenir futuro de la institución. Se comenta la mala salud económica del Consejo, como si hubiese alguien en estos tiempos que corren no tuviera achaques en la cartera. Se apunta a las oportunidades que se están dejando escapar en materia de promoción... Nada se ha comentado de lo que una u otra opción van a aportar a los viticultores de a pie. Y menos se ha comentado sobre quién va a pagar los números rojos, o cómo se va a hacer frente a ellos con el único ingreso de la venta de contraetiquetas. Hoy toca apurar el último trago antes de que el responsable del tinglado vuelva a barajar las cartas. Barajarlas y luego repartir juego. Seguro que con más tino.