FRANCAMENTE
Presupuestos
Que el Bierzo tenga tanto peso en las cuentas de la Junta de Castilla y León como, por poner un ejemplo sin pretender que nadie se soliviante, Herrín de Campos y su huerta vallisoletana, de la que no tengo motivos para dudar de sus bondades —tampoco para hacerlo de sus virtudes—, deja traslucir la poca racionalidad que se ha tenido en el reparto de los dineros autonómicos para el próximo ejercicio.
Pueden resultar hasta comprensibles las dificultades a las que debieron enfrentarse los encargados de repartir la pasta en unos tiempos en los que ésta escasea y en los que parece estar de moda eso de acabar con el déficit en tiempo récord. Pero aquí, en la periferia de la Comunidad, los números no cuadran. Y no lo hacen ni por el peso que tiene la propia comarca dentro de Castilla y León ni por la situación de necesidad que estamos atravesando en la actualidad, donde la minería tose, Compostilla se constipa y el resto del sector industrial hace tiempo que murió de pulmonía.
De cantar lo que falta en estos presupuestos ya se encargarán otros. La relación de los proyectos que se quedan sin partida económica que los respalde para el 2014, y tal vez para los restos, a buen seguro que es extensa. Una relación, por cierto que en poco o nada menguó cuando otros tuvieron responsabilidades de gobierno en otras plazas, y se vendían estériles planes Oeste.
Yo aquí, simplemente quiero transmitir esa sensación de soledad que invade estos días a los bercianos. Un territorio periférico tan lejos de todas partes que entra vértigo. Una comarca tan lejana para Pucela como lo es para nosotros esa recuperación que todos anhelamos.
No es de extrañar que ante esta probable muerte por inanición, desde el equipo de gobierno del bipartito en la capital de la comarca ya se haya acudido presto a mostrar al mundo su primer proyecto inversor: la ampliación, por vía de urgencia, del cementerio municipal.
El ejemplo debe extenderse entre el resto de regidores comarcales —el alcalde de Barjas, previsor él, ya lo hizo en su día con los fondos del Plan ZP y ahora tiene eso adelantado—. Así, nuestros políticos, que parece que no tienen excesivo interés por nuestras preocupaciones mundanas, procurarán, al menos, nuestro bienestar eterno.