Diario de León
Publicado por
javier tomé
León

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Adía de hoy, resulta evidente que la sociedad va por un lado, mientras que la clase política permanece estancada en un tiempo que ya no existe. Buena prueba de ello son los discursos triunfalistas emitidos en los últimos tiempos desde el equipo gobernante, anunciando a bombo y platillo el final de la recesión y el regreso a los viejos y buenos tiempos. Ay, ay, ay… La cantinela de optimismo y confianza en el futuro ya no cuela, pues cifras cantan y la realidad es que León tiene la autoestima demasiado baja. Producen un doloroso desgarro los números referidos a los pequeños comercios provinciales, de los que han echado el cierre más de doscientos desde el inicio de la crisis, lo que conlleva medio millar de puestos de trabajo destruidos. Una prueba evidente del daño enorme que causa gobernar a golpe de terremoto social y financiero, lo que trae consigo una alocada urgencia recaudatoria dedicada a estrujar acá y arrear allá.

La cosa pública hace aguas hasta tal punto que muchos consideramos que los mandamases que nos gobiernan son el problema, no la solución. El comercio lícito y honorable es indispensable para la prosperidad de un pueblo, y lo cierto es que abrir ahora mismo un negocio equivale a emular el destino de Juana de Arco. Los pequeños comerciante constituyen, desde siempre, un universo propio con sus señas de identidad y valores. Pero si paseas por la capital, solo encuentra locales vacíos que se adornan con carteles particularmente odiosos: «Se alquila» o «Se traspasa». Esa es la realidad de un país patas arriba y también de nuestras tierras, así que las antedichas euforias se quedan en agua de borrajas a efectos prácticos, lo que pone en evidencia la gravísima equivocación que supone confundir hechos con opiniones. Así que menos lirili y más larala; es decir, ayudas y apoyo al emprendedor.

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