La opinión del lector
In memoriam.
Pili nos dejó
Se repiten las llamadas de la Iglesia en este noviembre a orar acontecimientos de gratitud y solidaridad. Es la forma en que Dios acostumbra enviarnos sus mensajes, en el envoltorio de cuanto acontece alrededor. Una vez más tanatorio y parroquia unieron a la familia salesiana en el recuerdo de Pili, que se nos ha ido calladita y silenciosa como estaba los últimos días de su enfermedad, muy distinta de la cordialidad y simpatía con que nos atendió largos años de trabajo desde la librería Don Bosco en Papalaguinda primero y luego en San Francisco.
Muchos libros pasaron por sus manos y muchas las personas que pudieron gustar de su lectura y la simpatía de Pili, el ordenador viviente sin necesidad de manejos electrónicos. Una gran agilidad y empatía en la sabia profesión. La gente recordaba a Pili largos días tras la jubilación preguntando por ella con frecuencia hasta que Dios se la llevó silenciosamente.
La atención al público es siempre algo cansado, bastante tiempo de pie, pero al hacerlo con la personalidad y gentileza de Pili, se hace digna de recuerdo. Era bastante halagüeño y satisfactorio el aprovechar la ocasión de hacerse encontradizo a Pili en la librería Don Bosco, por la búsqueda de algunos libros o encargos confiados en la atención amena, con distensión añadida y noticiable conversación. Es digna de agradecimiento la adhesión a la vida de ciertas personas en la presencia y en el dolor posterior con su ausencia.
Gracias Pili por el ejemplo puntual y servicios constantes, con un, hasta pronto, en la fecha que Dios nos depare el encuentro antes o después. Estamos en sus manos. Descansa en paz.