La opinión del lector
Arbitrariedad de la Junta
La Junta, en esta ocasión la Consejería de Educación, tiene previsto un nuevo atropello en su atención a los ciudadanos: el cierre durante el periodo navideño (que coincide con las vacaciones escolares), y en aras a una supuesta «reducción de gastos», de las oficinas de los centros educativos de enseñanzas no universitarias.
Con esta medida se priva de un servicio al ciudadano. ¿Llegaremos en un tiempo más o menos breve, a ver cerrada en ciertos períodos del año cualquier oficina pública (Fomento, Agricultura…)? Cualquier ciudadano puede necesitar algún trámite oficial y… ¿tendrá que esperar siete días laborables —18 días naturales— (como es el caso de los centros educativos) para efectuar una gestión?
Tal y como está la situación laboral, cualquier antiguo alumno puede necesitar obtener justificación de los estudios realizados para efectuar un contrato laboral. ¿Tendrá que esperar estos días para poder conseguir incorporarse legalmente a un tan ansiado puesto laboral?
Las oficinas de los centros educativos no sólo atienden al alumnado matriculado en cada curso académico, sino que prestan servicios a todos los que pasaron, hace más o menos tiempo por los mismos, por lo que no tienen que estar supeditadas al período de funcionamiento docente de los centros.
Cualquier trámite administrativo (solicitud de certificaciones académicas o recogida de títulos obtenidos, entre otros) debe de poder realizarse en cualquier día laborable del año. El ahorro no debe de ser a costa del entorpecimiento en la prestación de servicios públicos. La verdad es que la administración parece que gobierna y gestiona en contra del ciudadano en vez de a favor de él ¡Qué país!
¡Cómo está la justicia
en nuestro país!
Hace cuatro años perdí a mi hermana Marta en un accidente de tráfico. Unos irresponsables, se saltaron un stop a una velocidad más del doble de lo que permitía la vía (en una calle de León), chocando lateralmente con su coche.
No contentos con esto salieron corriendo sin auxiliar a las víctimas. Al poco tiempo, regresan al lugar del accidente con la madre de uno de ellos manifestando a la policía, que conducía ésta, más una sarta de mentiras añadidas, sin ningún tipo de sentido.
Como comento al principio, llevamos cuatro años esperando justicia y es la segunda vez, que nuestra abogada, va a presentar un escrito a la Audiencia Provincial, recurriendo un auto de instrucción ilógico.
La juez, sigue empeñada en que los delitos a tratar son por temas de circulación y lesiones imprudentes, imputando sólo la responsabilidad al conductor y sin tener en cuenta la omisión de socorro. Cuando está clarísimo que es un homicidio (en mayúsculas), y un grave delito de circulación con omisión de socorro, imputando también a más personas cómplices en el accidente.
Sabía que la justicia estaba mal, pero no pensé que fuera tan ciega ante casos tan claros, ante un auto de instrucción tan injusto. Yo no puedo hacer nada, sólo esperar a que se modifique el mismo y que su condena sea, ni más ni menos, que la que se merecen.
Queja contra Aduanas
Ante la impotencia de recurrir mi situacion les escribo para poder aliviar en parte la rabia que me embarga. Tengo toda mi familia en Canadá y yo he vivido casi toda mi vida en España. En muchas ocasiones mi familia me ha ayudado tanto con dinero como con paquetes de ropa que nos enviaban, sobre todo cuando mis niños fueron pequeños. Luego vino un periodo en que no fue necesario, pero como la situacion en España es muy difícil y nosotros hemos pasado a formar parte de las estadísticas que hablan del empobrecimiento de la población, mi familia ha recomenzado el envío de ayuda con enorme sacrificio. Hace unos meses Aduanas retuvo un paquete con ropa semiusada y me comunica que debo pagar impuestos (26 euros). Me sorprendí pero pagué sin más. Dos meses más tarde me llega el aviso de otro envío por el que desembolso 27,60 euros. Esta vez llamé a Madrid y me dijeron que la elección del paquete es aleatoria. Yo pienso que tengo mala suerte y que me volvió a tocar. Mi familia me vuelve a mandar otro paquete cara a las Navidades y me llega un aviso otra vez de Aduanas de que mi paquete está retenido en Madrid y me llega una factura por 93,00 euros. Si no los pago mi paquete será devuelto a mi familia: ¿es que el déficit público de España debo sanearlo yo sola? ¿O está penado por ley ser pobre? ¿De verdad necesitan sacar tajada de que mi familia me ayude? ¡De aleatorio nada! Seguro que le costó menos a mi familia ponerlo en correos de Canadá, que a mí recibirlo en España. Si debo pagar que sea una cantidad que no me cause auténtico estupor... porque en un hogar con cero ingresos 93 euros pueden ser una pequeña fortuna.